Por una geopolítica más objetiva

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GEORGIA ON MY MIND

In Uncategorized on agosto 10, 2010 at 2:19 am

Dedicado a mi amiga Jackeline M. Zuñiga y a mi amigo Adrián Abraham.

El pasado 7 de Agosto se posesionó el nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Los asistentes internacionales a su posesión no fueron sorpresa alguna; los grandes amigos de la filosofía del saliente presidente de Colombia, conformada por el trío maravilla: Martinelli de Panamá, Lobos de Honduras y Alan García del Perú (todavía no hay certeza sobre el rumbo que tomará Sebastián Piñera en Chile), y en el medio todo el rango de presidentes de centro-izquierda, los cuales fueron los ideólogos de esa nebulosa que llaman UNASUR, la cual anda de alguna manera u otra hacia un rumbo no definido todavía, la presencia del delfín Felipe de España tampoco sorprendió, siempre aprovecha la oportunidad de una posesión presidencial para escaparse un fin de semana en Bogotá, máxime ahora que su equipo es campeón mundial. Tampoco sorprendieron las ausencias de los mandatarios de Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Si sorprendieron en cambio, la presencia del presidente del Ecuador, lo cual es una muestra bastante positiva de la disposición del mandatario ecuatoriano hacia el pleno reestablecimiento de las relaciones, también sorprendió la ausencia de algún emisario del gobierno estadounidense, máxime si se considera que Colombia es el principal aliado de los Estados Unidos, sin embargo hubo una asistencia que, aunque desapercibida por los medios, es señal importante de un tema geopolítico que no sido muy abordado dentro de la geopolítica regional: la presencia de Mijaíl Saakashvili, mandatario georgiano.

¿Que hacía el mandatario de Georgia en la posesión del presidente de un país que no tiene relación importante alguna con el suyo? Si nos apegamos al axioma de que nada pasa sin una razón, entonces para entender la razón de semejante sinsentido habría que regresar a un trabajo previo, publicado hace bastante tiempo ya, y es la teoría del intercambio de Cúcuta por Tblisi.

Como se mencionó anteriormente, Estados Unidos y Rusia experimentaron un impasse importante en Agosto de 2008, debido al problema que tenía la pequeña República de Georgia con sus provincias de Abkhasia y Osetia del Sur, quienes querían ser independientes con el apoyo de Rusia. Georgia, sumamente amiga de las potencias occidentales, no quiso reconocer tales intenciones separatistas y Rusia amenazó con ayudar militarmente a los territorios separatistas si el gobierno de Georgia no estaba dispuesto a reconocer las autonomía de Abkhasia y Osetia del Sur. Es decir, las fuerzas rusas ocuparían esos territorios para asegurar la independencia que estos territorios iban a tener de Georgia . En ese momento Georgia, que ya contaba con el apoyo de Estados Unidos, denunció el intento que Rusia quería anexarse aquellos territorios y que pensaba hacerlo por la fuerza. En esa época el mundo empezó a temer un enfrentamiento entre las dos mayores potencias nucleares del planeta. Estados Unidos se mantuvo firme en su apoyo a Georgia mientras que Rusia seguía amenazando con ocupar militarmente Abkhasia y Osetia del Sur.

Aquí vale la pena hacer una distinción importante sobre la concepción rusa dentro de todo este asunto. De acuerdo con el ex-asesor del Pentagono, Zbigniew Brzezinski, en su libro El Gran Tablero cuando se desmembró la URSS y se dividió en los países que actualmente conforman la CEI (Rusia, Bielorrusia, Armenia, Uzbekistan, Kazakhstan, Tadjikistan, Ucrania, Georgia, Estonia, Lituania, Letonia, Kirguistán, Turkmekistan, Azerbaijan) la “Madre Rusia” aceptó tal desmembramiento, pero esta zona nunca dejó de ser su zona de influencia. A pesar de que Rusia ya no tenía control político y militar sobre estos países, siempre los consideró satélites suyos. La presencia de tropas norteamericanas en territorio de Georgia y la posibilidad de que Georgia estuviera aplicando para entrar en la coalición de la OTAN fue visto por Rusia como si las potencias occidentales estuvieran entrando en su territorio. Y la presencia militar de los Estados Unidos en Georgia, un antiguo territorio suyo, no hizo más que enardecer su ya herido sentimiento.

Volviendo entonces al tema de Agosto de 2008, Estados Unidos apoya a Georgia en su intención de no permitir la independencia de Abkhasia y Osetia, mientras que la herida Rusia no está dispuesta a permitir el ultraje e invade militarmente estos territorios. En ese momento, los Estados Unidos deciden no apoyar la confrontación pero tampoco se retiran de Georgia y además condenan los actos de Rusia públicamente. Rusia logró entonces su cometido pero no olvidó nada de lo sucedido, le estaban invadiendo su territorio…

Si miramos atrás en las épocas de la guerra fría, cada vez que Estados Unidos amenazaba un interés vital de la URSS, esta contestaba amenazando un interés vital de Estados Unidos. La famosa Crisis de los Mísiles es el ejemplo paradigmático de esta estrategia. Sin embargo, a pesar de que la guerra fría ya pasó, Rusia en repetidas ocasiones ha demostrado que no está derrotada como potencia mundial y todavía se encuentra en capacidad de hacer frente a las acciones que afectan sus intereses, como ha sido su participación en los casos de la compra de uranio por parte de Irán, el bombardeo a Kosovo y recientemente la guerra de Irak. Consecuentemente, Rusia está claramente interesada pero siente que actualmente no tiene poder político para obligar una retirada de Estados Unidos del territorio georgiano, así que, al igual que la crisis de los mísiles tal vez logre obligar tal retirada, en el momento adecuado… infortunadamente para los rusos, la guerra fría ya se terminó entonces ya Cuba no les sirve de nada.

Los rusos no tienen razón para poner bases militares en ese territorio, los cubanos han resistido todas las tentativas estadounidenses y en todo caso, si los rusos pusieran un contingente de sus fuerzas allí, no lograrían poder alguno para forzar una retirada de los Estados Unidos de Georgia, hace mucho que los estadounidenses cambiaron sus intereses de país, en el peor de los casos los Estados Unidos llevarían el caso ante la ONU u otra corte internacional.

Es por esto que a los enviados rusos se les debieron de haber iluminado los ojos cuando recibieron la delegación venezolana buscando un acercamiento militar. Como se dijo anteriormente, es en este contexto que debe leerse el paseo del barco Pedro el Grande por las costas venezolanas y cubanas cargado de ojivas nucleares, la llegada de los asesores militares rusos a Venezuela, la construcción de fábricas de fusiles Kalashnikov en Maracaibo y los constantes entrenamientos de parte de militares rusos que han tenido los miembros del ejército venezolano.

Es claro que Rusia no va a forzar una guerra entre Venezuela y Colombia, pero es también más que evidente que los rusos están más que interesados en lo que pase dentro de dicha parte del continente, porque en el caso de una improbable conflagración, no dudarán en apoyar a los ejércitos venezolanos con el ánimo de forzar a los estadounidenses a sentarse a negociar su presencia en Georgia: o se van de Georgia, o Rusia apoyaría una posible invasión de Venezuela a Cúcuta, en lo que he querido llamar la teoría del intercambio de Cúcuta por Tblisi.

Además de los hechos nombrados en un trabajo anterior, (p.e. el paseo de Pedro el Grande, la solicitud de Rusia de ser miembro observador de la UNASUR, la solicitud de extradición de Viktor Bout el traficante de armas de las FARC al gobierno de Tailandia, el apoyo a la apelación por pedir la extradición de Yair Klein a Colombia, etc) otros hechos recientes apoyan la posibilidad de esta teoría: el primero es el objeto del presente artículo, la presencia del primer ministro georgiano en la ceremonia de posesión de Juan Manuel Santos, en todo caso sería interesante buscar respuestas alternas a la pregunta ¿que hacía el Sr. Mijaíl Saakashvili en la posesión de Santos?

El otro hecho llamativo es la reunión que tuvo el mismo Juan Manuel Santos con el director de la CIA, cuando este era candidato. Dentro de la clasificación de conflictos que maneja la inteligencia estadounidense el conflicto colombiano siempre ha sido de intensidad media, es decir, no tiene la potencialidad de llegar a una conflagración importante de personas pero tampoco es un conflicto meramente local, además no afecta ningún interés importante de los Estados Unidos, y por eso, a pesar de la importancia que Colombia obtiene cada vez más dentro de la política de la Casa Blanca, sigue ocupando un lugar inferior medio dentro de la agenda política, y por lo tanto no ameritaría que el mismo director de la agencia de inteligencia se reúna con un candidato presidencial. Es obvio que el tema a tratar no era una guerra interna que el gobierno tiene casi ganada, de igual forma como tal guerra tampoco justifica la presencia de militares norteamericanos dentro de bases colombianas. Algo más grande tuvo que ser el tema de discusión entre los dos líderes…

Un último hecho que puede servir para apoyar esta teoría, es el hecho de que los Estados Unidos no ha salido, ni piensa salir de Georgia, como bien lo mencionó la Secretaria de Estado, Hillary Clinton durante su última visita a Tblisi “Nosotros recibimos cualquier diálogo entre Estados Unidos y Rusia. El hecho es que, bajo las condiciones de este diálogo, los Estados Unidos permanecen comprometidos con su posición inicial de mantener la integridad territorial de Georgia”, así como Rusia cada vez está más involucrada con Venezuela, en Abril 5 del presente año, ambas naciones firmaron contratos millonarios de cooperación en materia energética, educativa, agrícola, comercial y tecnológica, sin mencionar las millonarias compras militares que hizo Venezuela a Rusia en esa misma ocasión, ante la ambigua y etérea declaración de Vladimir Putin para la ocasión: “Si Estados Unidos no quiere comercializar armamento con Venezuela, para nosotros es bueno”.

En fin, toda esta teoría solo podría ser comprobada ante el improbable hecho de que Colombia y Venezuela entren en un conflicto bélico, posibilidad que disminuye con la salida de Alvaro Uribe del poder, a pesar de la demanda que puso ante la Corte Penal Internacional contra Hugo Chavez, ya que, a diferencia de Georgia y Abkhasia, no hay una verdadera voluntad ni motivo por parte de ninguno de los dos países de entrar en una guerra.