Por una geopolítica más objetiva

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MARCHA MUNDIAL ¿POR LA PAZ?

In Uncategorized on enero 12, 2010 at 2:10 am

Antes que nada quisiera aclarar que esta opinión no es algo personal. He tenido la oportunidad de compartir ideas y experiencias de vida con miembros del partido humanista y realmente considero que son ejemplares y dignas de emulación. Muchas de las personas con las que he tratado han mostrado el mejor interés en cambiar este mundo enfermo y han dado ejemplo sobre como hacerlo. Además, tuve la oportunidad de celebrar el año nuevo con ellos y la verdad que me pareció una celebración muy bonita, una experiencia única. Me parece importante decir esto, porque en realidad tengo algunas diferencias con la filosofía bajo la cual se hizo la Marcha Mundial por la Paz, no quiere decir ello que tenga diferencias con el partido humanista o con alguien en particular, sino más bien son diferencias teórico-filosóficas, lo cual es más o menos el espíritu con el cual creé este blog en particular.

Aunque puedo diferir con algunos de sus planteamientos, creo que el partido humanista se encuentra mejor preparado y tiene mucho más sentido común que la mayoría de las tendencias de izquierda (ni hablar de los populismos del norte del continente) y de derecha que se han visto en la región.

Bien, tuve la oportunidad de hacer parte de la Marcha Mundial por la Paz desde Santiago hasta Punta de Vaca, que fue donde terminó, lo hice y lo hago porque estoy de acuerdo con el planteamiento inicial de los organizadores de la misma: el mundo tiene una crisis de valores y solamente creando una sociedad diferente se podrán resolver los problemas de la humanidad. Mi noción personal de ser consecuente entre lo que se dice y lo que se piensa, me obligaba a estar presente, ya que todos podemos tener diferentes tendencias religiosas, filosóficas, político-ideológicas y demás, pero podemos ponernos de acuerdo en resolver tales diferencias por medios no violentos. Heme ahí entonces, sin hacer parte formal del movimiento humanista (aunque me he documentado sobre los planteamientos del mismo), haciendo parte de la Marcha Mundial por la Paz. A pesar de que aplaudo y aplaudiré la iniciativa de recorrer el mundo abogando por la paz y más aún de materializar tal iniciativa, hubo ciertos aspectos de la marcha que vi en este tramo final de la misma que me parece, se alejan de lo que debería ser una auténtica y genuina marcha mundial en favor de la paz (valga la pena decir que esto se dice más con el ánimo de tenerse presente para la próxima vez que se quiera organizar algo por este estilo, que con el ánimo de criticar negativamente los ingentes esfuerzos hechos por los organizadores de la marcha):

  1. El aspecto que consideré más inapropiado del evento fue el proselitismo político, no tanto por los miembros del mismo partido (lo cual es normal: si el partido humanista organizó la marcha, está en todo su derecho de hacerle publicidad), sino hacia el presidente Evo Morales, quien ni siquiera llegó a la presidencia como candidato del partido humanista. Y siendo honestos, en todo el mundo, hay políticos que tienen más meritos para ser considerados ya sea como humanistas o como presidentes por la paz que el presidente Morales. Para la muestra de un botón: Malali Joya, la candidata favorita al premio Nobel de la Paz, que sorpresivamente recibió Barack Obama. Malali Joya, “la mujer más valiente de Afganistán” ha luchado por los derechos de la mujer en su país, ha sido objeto de múltiples atentados y fue expulsada por denunciar a narcotraficantes y señores de la guerra dentro del gobierno de Hamid Karzai. Actualmente recorre el mundo, sin poder volver a su país denunciando las atrocidades que se están cometiendo en nombre de la democracia en Afganistán.

Por otro lado, el Dr. Hamilton Naki, fue el primer cirujano en hacer un trasplante de corazón, sin embargo, le dieron el crédito a su colega, Christian Barnaard, por el simple hecho de que él era negro en pleno apartheid y el Dr. Barnard era blanco. No obstante, el Dr. Naki siempre practicó la cirugía para ayudar a los suyos y lo hizo por una remuneración miserable, porque su condición de ser negro en Sudáfrica no le permitía tener un sueldo decente, en lugar de andar echando diatribas y fomentando el odio entre blancos y negros, el Dr. Naki se dedicó a hacer lo que mejor supo, por el bien de su país, personalmente considero al Dr. Naki, un verdadero héroe de la paz. O incluso el mismo Nelson Mandela, o el arzobispo Desmond Tutú eran candidatos más que idóneos para recibir ovaciones en la marcha mundial por la paz.

Ahora ¿hubo algún reconocimiento para Malali Joya o para el Dr. Hamilton Naki al final de la Marcha Mundial por la Paz? ¿Se mencionó a Mandela o a Tutú en alguno de los fogosos discursos con los que se cerró la marcha? No. La gente no paraba de corear “Evo, Evo”. ¿Y quien es este Evo Morales que tantos elogios mereció en la Marcha Mundial por la Paz? Muy bien lo dijo el escritor Edmundo Paz Soldán: “La clase media boliviana quería un líder indígena capaz de un discurso incluyente que fuera a articular las divisiones inherentes en el país. No tuvo a un segundo Mandela, tuvo a un primer Evo. A Evo no le interesa oficiar de estadista capaz de estar más allá del bien y del mal y de unir a los contrarios; lo que él quiere es afirmar la conciencia étnica de los grupos indígenas y refundar Bolivia simbólicamente en torno a lo indígena.

Muchas cosas se le pueden reconocer al presidente Evo Morales, pero la paz no es una de ellas. Evidentemente, el gobierno Morales lejos de lograr un país incluyente, piensa en un país meramente indígena ¿consecuencia de ello? Casi se le desintegra el país en 2008. Los integrantes de la Marcha Mundial por la Paz cometieron un desliz imperdonable con la campaña política a Evo Morales, siendo que Morales es uno de los muchos presidentes en el continente americano que no tiene derecho moral a considerarse abanderado de la paz. A esta lista de presidentes que le han hecho un flaco favor a la paz en sus respectivos países, se le puede añadir el siempre muy consecuente premio nobel de la paz, Barack Obama, el presidente Hugo Chavez, el presidente Alvaro Uribe, el presidente Rafael Correa, el (¿presidente?) Raul Castro, el presidente Daniel Ortega y el presidente de Honduras, tanto el legítimo como el ilegítimo, sea este quien sea. El caso de Lula es debatible, porque si bien Lula ha optado por el diálogo y ha emergido como un verdadero interlocutor para resolver los problemas en el continente, también es responsable de traer la tecnología nuclear al continente, así que también se le podría incluir en la lista. Si realmente se quería hacer proselitismo por un político latinoamericano que haya hecho algo verdadero por la paz, eran más idóneos el presidente de Costa Rica y meritorio premio nobel de la paz Oscar Arias,  la presidente Bachelet de Chile o Cristinita en Argentina (si nos guiamos por el viejo adagio de “más es por lo que dejo de hacer que por lo que realmente hago”), Leonel Fernandez de República Dominicana también puede hacer parte de este grupo. En síntesis, las constantes alabanzas al presidente Evo Morales fueron algo desprolijo e impresentable para una primera Marcha Mundial por la Paz.

  1. El otro asunto que fue completamente inconsecuente con el espíritu de una Marcha Mundial por la Paz fue el reducir todo el tema de la paz mundial a cinco puntos:
    1. Rechazo a todo tipo de violencia
    2. Salida de las tropas invasoras de los países ocupados
    3. La reducción progresiva y proporcional del armamento convencional
    4. La firma de tratados de no agresión entre los países
    5. La renuncia de los gobiernos de utilizar las guerras para resolver conflictos

Infortunadamente, y esto lo digo con el mayor respeto posible, de los cinco puntos, cuatro son falaces y no llegan a abarcar realmente el anhelo de un mundo mejor y en paz. El único punto que realmente conducirá a una paz verdadera (y que fue la razón por la cual me adherí a la marcha), es el primero: rechazo a todo tipo de violencia. Infortunadamente, tengo reparo con los otros cuatro. Voy a pasar a comentar la explicación de cada uno:

–          Salida de las tropas invasoras de los países ocupados: ¿Que países? ¿Y cuales tropas invasoras? ¿Estamos hablando solamente de Iraq y Afganistán? ¿O el slogan también va para Israel y Palestina? ¿Y para donde se tienen que ir las “tropas invasoras” en este caso? ¿Incluye también a China y Taiwan? ¿Que pasa con Rusia y el Daguestán? ¿Quien debería irse y quien debería quedarse en estos casos? ¿Cachemira entra dentro de las pretensiones de salida de ejércitos del movimiento humanista? ¿Y que tropas son las que se tienen que ir de ahí: las de India, las de Pakistán o las de China? ¿Y que pasa con el soft power? ¿Ese si se puede quedar? ¿No hay presencia de ejércitos, pero podemos subyugar a cualquier país cultural y económicamente? Pero dejemos todos estos ejemplos y regresemos por un momento a Irak y Afganistán, que me imagino es el espíritu con el que se hizo la propuesta de la marcha. Una de las pocas cosas en las que 90.0% del mundo entero estamos de acuerdo, es que ambas invasiones son condenables, y yo más que cualquiera, desearía que algún día una corte penal internacional enjuiciará al Sr. George W. Bush y a todos sus halcones por las atrocidades cometidas en ambos países. Pero ahora, el gobierno del presidente Obama se encuentra con una realidad y es que si salen las tropas de Afganistán, la situación de las personas en Afganistán no mejoraría. Lo que ha evaluado el presidente Obama es que si Estados Unidos se retira de Afganistán, el país probablemente vuelva a caer en manos de los taliban, quienes son el único grupo local lo suficientemente organizado para mantener control político sobre todo el territorio nacional.  Evidentemente el reclamo de la marcha no es “una mejor vida para los habitantes de los países ocupados”, sino que salgan las tropas invasoras de ahí. ¿Quedarían contentos entonces los humanistas, si salen los ejércitos estadounidenses de Afganistán y los talibanes vuelven a imponer el control y a prohibir a las mujeres que estudien y a obligarlas a lucharse la comida con los perros y a usar la burka en medio de un calor de 38 º C? ¿Donde está lo “humanista” en eso? Es cierto, el gobierno de Hamid Karzai es un desastre y adolece de todos los males de una democracia, ineficacia, corrupción, incapacidad e ingobernabilidad. ¿Pero estarían mejor las cosas para los afganos si se retiran las tropas estadounidenses y suben los  taliban? Personalmente considero que no. El mismo asunto pasa con el caso de Irak, si Estados Unidos se retira de Irak, las pugnas entre Kurdos, Chiis y Sunnis probablemente harían colapsar al país, generando una situación más caótica que la que se vive actualmente. Lamentablemente, lo único que salva a estos países de ser estados fallidos es el hecho de que están las tropas de estos países extranjeros ahí. Ese fue el triste legado que le dejó al mundo el Sr. George W. Bush, un juego en el que, no importa lo que se haga, siempre se va a perder. Para no hacer esto más largo dejo los otros ejemplos que mencioné para otra ocasión o para la investigación personal de quien esté interesado en el tema.

El otro asunto que me pareció hasta indignante de la forma como se trató este punto en la Marcha Mundial por la Paz fue el otro tema, como raro, olvidado y no tratado: África. Tanto que se insistió en la salida de tropas extranjeras de países ocupados: República Democrática del Congo es el conflicto más sangriento desde la II Segunda Guerra Mundial: 5.2 MILLONES de víctimas. Este conflicto involucra todo tipo de cosas salvo las malvadas tropas estadounidenses invasoras; 9 países africanos involucrados: Ruanda, Angola, Congo, Tanzania, Zambia, Sudan, República Centroafricana, Burundi y Uganda. Y todo por las minas del famoso coltan, el material del cual sale el Tantalio, elemento esencial del cual se hacen entre otras cosas, los celulares que la gente cambia cada año. Una vez más, el progreso del Occidente blanco está soportado en la sangre de la periferia, pero a la Marcha Mundial por la Paz eso no pareció importarle: parecía más urgente apoyar las diatribas antiimperialistas del presidente Evo Morales.

–          Reducción progresiva y proporcional de armamento convencional. El problema no son las armas: el problema es quien las tiene y para que las utiliza. De nada nos sirve fundir todos los revólveres del mundo y hacer con ellos hornos para calentar comida para las personas, si una banda de desadaptados van a hacer pequeños estiletes de cepillos de dientes y se van a hacer con el control de los hornos por la fuerza, que es casualmente una descripción caricaturesca de lo que esta pasando en Somalia, país que tampoco pareció existir para los organizadores de la Marcha Mundial por la Paz (bueno, dejando de lado el juego de palabras, el país literalmente no existe, pero el asunto es que fue un tema que no pareció pesar mucho dentro de la Marcha). Además, el mundo actualmente se encuentra con otras amenazas más plausibles y que son una verdadera amenaza para nuestra existencia como especia humana, por encima de las guerras convencionales p.e.: durante la reunión de Copenhague, el Sr. Ian Fry, delegado de la pequeña Isla de Tuvalu le pidió con los ojos aguados a las naciones desarrolladas que se comprometan a reducir las emisiones de carbono, porque debido al crecimiento del nivel del mar, que es causado por el derretimiento de los polos a causa de la reducción de la capa de ozono del cual son responsables la susodichas emisiones, su pequeña isla de Tuvalu se está hundiendo. 11.600 personas por las que los humanistas hicieron más bien poco, se están hundiendo o, en el mejor de los casos, quedando sin hogar, lentamente. 11.600 personas es casi el doble de la cantidad de muertes registradas en Ciudad Juarez, la ciudad más violenta del mundo, según datos de la ONU y el Banco Mundial, durante todo el 2009. ¿Que clase de humanismo no considera problemas como este para incluir dentro de sus peticiones a nivel mundial? ¿Porque la marcha no exigió que se llegara a un acuerdo vinculante con respecto al medio ambiente, acaso no han oído hablar de lo que académicamente se llama “violencia estructural”? A veces me da la impresión de que así como el cristianismo dejó de hacerlo caso a Cristo, el humanismo se basa en el principio de no-violencia de Gandhi, pero no parece tener mucha consideración por el resto de sus ideas. ¿Que pasó con “la pobreza es la peor forma de violencia”? Más de 1000 millones de personas padecen actualmente hambre en el mundo y la cifra sigue creciendo, obviamente la Marcha Mundial por la Paz tampoco pasó por esos lados. Adicionalmente podemos listar otras amenazas serias que no pasan por el tema de la reducción de armamento convencional como son las guerras no formales, es decir, las guerras que se hacen entre ejércitos regulares y ejércitos de personas no militares, que no tienen armas convencionales, sino que las fabrican ellos mismos; la inseguridad y el tráfico de drogas; el crimen organizado en todas sus modalidades y la violencia familiar entre otros asuntos graves que nos aquejan, que amenazan a la paz mundial y que no se van a resolver con una simple reducción de armamento convencional.

–          La firma de tratados de no agresión entre los países. Hay un triste ejemplo histórico sobre el tema: el tratado “Briand-Kellogg”. Terminada la I Guerra Mundial, y como resultado de los horrores que habían acabado de vivir, los países industrializados del momento decidieron firmar un tratado en el cual renunciaban a la guerra como instrumento de política nacional. AÑO 1928!!!! Los firmantes de este tratado fueron Alemania, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia, Japón, Bélgica, Polonia, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Irlanda, India y Checoslovaquia. Otros 57 países se adhirieron más tarde.

Este es un claro ejemplo de que un tratado político de nada sirve, si no hay un pueblo detrás que lo respalde. Seguramente el canciller alemán que se unió a la firma del tratado Briand-Kellogg, lo hizo con la mejor de las intenciones, pero apenas terminó su mandato, el pueblo alemán decidió elegir democráticamente al Sr. Adolf Hitler quien no pareció enterarse de la existencia de tal acuerdo.

–          La renuncia de todos los gobiernos de utilizar las guerras para resolver conflictos. Ibidem. Si un gobierno democrático renuncia a utilizar la guerra para resolver sus conflictos internos y externos, no hay garantía de que su sucesor respete el tratado. Eso solamente sería posible por medio del control por parte de un electorado que no permita la guerra ni apoye ideas belicistas, por ende lo realmente importante sería tener una sociedad que elija presidentes que renuncien a las guerras para resolver sus conflictos, más precisamente, la demanda debería ser “La renuncia de todas las personas a utilizar las guerras (o la violencia) para resolver sus conflictos”. No fue ese el espíritu de la solicitud hecha por la marcha, queda para la historia que la petición fue “La renuncia de los gobiernos de utilizar las guerras para resolver conflictos”.

Muchas otras críticas pueden hacerse a este primer proyecto de una Marcha Mundial por la Paz, pero tal vez lo mejor para terminar sería mi visión personal de lo que debería ser una genuina Marcha Mundial por la Paz. Porque francamente, más que una Marcha Mundial por la Paz, pareció ser una marcha para demostrar que el movimiento humanista tiene presencia en todo el mundo.

Creo que una marcha que realmente puje por la paz mundial debe considerar la paz en varios aspectos: político, ambiental, económico y social. En el aspecto político deben revisarse los lugares en donde hay guerras y conflictos, en donde hay civiles padeciendo horrores y listarlos, humildemente hago una primera propuesta, después se le pueden agregar o quitar nombres:

–          República Democrática del Congo

–          India y Pakistán (Cahemira)

–          Israel y Palestina

–          Iraq

–          Afganistán

–          Corea del Norte y Corea del Sur

–          Somalia

–          Pakistán (Waziristán)

–          Armenia

–          Georgia

–          Colombia

–          Perú

–          Brasil

–          México

–          Irán

–          Myanmar

–          Vietnam

–          Libano

–          Yemen

–          Sudan

–          Chad

–          Nigeria

–          Guatemala

–          Honduras

–          Chechenia

Y se abogaría por la paz total en estos lugares, más que vitorear a algún líder político. Soy bastante escéptico de que una Marcha Mundial por la Paz pueda ser realmente genuina si hay proselitismo político en el medio.

Una genuina Marcha Mundial por la Paz también debe ser incluyente, es decir debe abogar por incluir gente de todo tipo de religión, creencia religiosa, ideología política y no tratar de imponer la presencia de un movimiento u organización política, religiosa o social, sea esta cual sea, por encima de las demás. Precisamente el espíritu de tal marcha debe ser que todos aceptemos que pensamos diferente, pero que acordamos resolver nuestras diferencias de manera pacífica, no importa que tan profundas sean estas y si, la renuncia de todas las personas a cualquier forma de violencia.

En el tema ambiental haría lo propio pero reuniendo ahora los asuntos ambientales de mayor importancia y exigir su pronta resolución y también se debería considerar el tema de los recursos energéticos, que actualmente son de vital importancia para todas las sociedades.

En el tema económico el enfoque debe ser la pobreza.

En el tema social, el enfoque debe ser el hambre.

Creo que de esta forma, es que realmente se puede decir que el mundo entero se pueda unir para pedir por una vida mejor para toda la humanidad. Me quedaré esperando a que algún día tal marcha tenga lugar, y así como lo hice en estas semanas pasadas, gustosamente asistiré a marchar, una vez más, por la paz.

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