Por una geopolítica más objetiva

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DE LA EDUCACIÓN REVOLUCIONARIA: UNA RESPUESTA EQUIVOCADA A LA PREGUNTA QUE NADIE SE HIZO

In Uncategorized on agosto 22, 2009 at 6:55 pm

 

La política en América Latina generalmente se ha manejado de acuerdo con una máxima: lo urgente no deja tiempo para lo importante. Las soluciones rápidas están a la orden del día, porque lo importante es que el electorado vea los cambios antes de la finalización del periodo, como una especie de estrategia para manera mantener a la persona o colectividad en el poder. Esta nefasta práctica ha logrado impedir la formulación de proyectos de largo plazo, sobre todo en las áreas más importantes. Así, la situación futura de los países latinoamericanos se ve cada día más comprometida, máxime porque no existe una visión de país para ese entonces, una vez más, lo urgente no ha dejado tiempo para lo importante. Y este ha sido el triste caso de la educación, el área que ha sido una de las más descuidadas para todos los gobiernos, tanto de izquierda como de derecha. Infortunadamente para el pueblo venezolano, la reforma que se impuso en días pasados difícilmente servirá para la creación de una sociedad mejor; la gran mayoría de los elementos de dichas son sumamente cuestionables. A continuación se hará una reflexión sobre este tema, mostrando los pocos aciertos y los errores de la reforma educativa en Venezuela; para finalmente se intentará esbozar un camino de reforma educativa más efectivo si se quiere alcanzar una sociedad mejor en el futuro.

Es importante mencionar, antes de seguir, que cuando se hace mención a la educación, esta no solo hace referencia al conjunto de enseñanzas técnicas y científicas que se les imparten a las mentes jóvenes de un país, sino que engloba un concepto más amplio. La educación, entendida para efectos de esta reflexión, incluye esencialmente temas de ética y comportamiento, las cuales no se enseñan en la escuela o universidad, estas se aprenden básicamente de la familia y de la sociedad en la que se vive.

Si se tuviera que empezar a reflexionar sobre el tema de la reforma educativa venezolana, lo primero que uno podría pensar es que, en principio, el gobierno venezolano decidió encarar el área más fundamental en el desarrollo de cualquier país: la educación.

De acuerdo con el PREAL, organización brasilera especializada en el tema de la educación, las reformas educativas en América Latina han sido insuficientes para alcanzar un sistema educativo efectivo;

Se ve poca evidencia de que la calidad de la enseñanza esté evolucionando en formas que mejoren el aprendizaje de los estudiantes en cualquier momento cercano. Para asegurarse, muchos países están reformando sus programas de capacitación docente. Pero necesitan hacer mucho más. Pocos países han definido lo que significa una enseñanza efectiva…

Muchos países han reconocido que la educación es más importante que nunca en la promoción del crecimiento económico, reducción de pobreza y desigualdad, y la consolidación de la gobernabilidad democrática. Ellos están respondiendo por medio de una mayor importancia a la educación y la reformulación (o el intento de reformulación) de sus políticas educativas. Muchas de estas reformas se centran, al menos retóricamente, en una mejoría de la calidad de la educación…”

Como bien está anotado anteriormente, más allá de cualquier discurso político, la educación es fundamental para el futuro de un país y es la clave para la solución de la mayoría de los problemas que actualmente aquejan al continente. Pero una vez más, lo urgente no da tiempo para lo importante; rara vez ha estado la educación dentro del debate político, porque la siguiente elección es más importante, y la educación es un área en donde los resultados solamente se verán dentro de varios años, seguramente el electorado no podrá determinar exactamente a que presidente se le deberá agradecer la decisión. Es más, el asunto podría incluso hasta resultar políticamente inconveniente si los cambios planeados hace tanto tiempo solamente empiezan a ser visibles durante la gestión de un político opositor…

En este asunto el gobierno venezolano creyó que había encontrado la solución al problema, pero erró al penalty. En principio la solución parece acabar con el problema de la política electoral: se hace una reforma educativa inmediata, y se hace bajo un gobierno “democrático” que tiene asegurada su estadía por varios años más. No quedará duda de quien será responsable por los logros que se obtengan en el futuro. Sin embargo, el verdadero problema educativo abarca varios elementos más, los cuales no fueron considerados dentro de esta reforma.

No obstante, en principio, dentro de toda la concepción de la reforma educativa en Venezuela, el gobierno solamente tuvo tres aciertos; los dos primeros se han mencionado ya, el primero es que puso el tema de la educación dentro del debate político de un país y la volvió parte de una concepción de sociedad, aunque se pueda estar en total desacuerdo con dicha concepción, en pocas palabras, puso parcialmente a la educación cerca del lugar que le correspondería en una sociedad desarrollada; en segunda instancia, la reforma fue pensada e implementada pensando en resultados a obtener a largo plazo, dejando de lado el problema de la conveniencia o inconveniencia para una futura campaña electora. Lo tercero, es que acabó con el negocio privado de la educación: si algo tienen en común todos los países desarrollados es que su sistema de educación pública es superior a su educación privada, garantizando así que tendrán una ciudadanía altamente capacitada para el futuro, no cabe duda que si se quiere alcanzar desarrollo, más allá de tasas de interés o altos gastos militares o discursos políticos, se necesita de una sociedad que actúe bajo unos mismos principios y se guíe por unos valores compartidos, es decir por un mismo ethos o, utilizando un término más arriesgado aún, por una misma espiritualidad. Infortunadamente, la única entidad que está en capacidad de inculcar tal ethos/espiritualidad a una sociedad es el Estado, así que en principio, la revolución bolivariana, también le atinó al hecho de que una reforma educativa efectiva, necesariamente tiene que pasar por un protagonismo estatal en el suministro de este servicio.

De una vez es importante hacer la aclaración que esto no necesariamente significa que el Estado deba tener el control de TODAS las instituciones educativas, ni en TODOS los niveles, como está haciendo la llamada revolución bolivariana, y ahí viene el primer error de esta reforma. No tuvo en cuenta a quien, ni en que niveles se debe aplicar. Así como las razones por las cuales el Estado se está apoderando de dichos niveles son sumamente cuestionables.

De atrás para adelante, si se está llevando a cabo una reforma educativa para inculcar ciertos valores políticos dentro de una sociedad, ello no va a ser garantía de que la sociedad vaya a mejorar en el futuro, simplemente va a garantizar que habrá temas dentro de la agenda que le importarán más al electorado. La reforma a la educación en Venezuela implica que el Estado controlará los procesos de ingreso, permanencia, y ascenso de los docentes en instituciones educativas privadas o públicas, lo cual parece estar más encaminado a controlar lo que los profesores enseñan, cual estado totalitario. Y en ningún caso debe el Estado controlar lo que se dice o piensa dentro de una universidad, eso no cumple con ningún objetivo y no logra nada: no es posible y es hasta violatorio de los derechos humanos, hacer que un estudiante, en pleno proceso de formación, cambie la forma de pensar sobre determinadas realidades y aún así se lograse que, por cualquier medio disponible, el mundo académico acepte que no hay camino de salvación posible por fuera de la revolución bolivariana, ello no la haría una política correcta. Así que en ese sentido, esta revolución que tarde o temprano caerá como han caído las otras revoluciones, hace mal al tratar de imponer una estatización dentro de la educación universitaria de su país.

El tema de los valores políticos es sumamente importante, porque cuando lo que se busca es inculcar valores políticos y no valores sociales determinados en una sociedad se está poniendo en peligro el futuro de un país.

Si el objetivo es que los ciudadanos del futuro acaten los planteamientos del llamado socialismo del siglo XXI aceptando sus verdades como si fueran dogmas, entonces en el futuro, lo que se tendrá es una sociedad de intransigentes, y más peligroso aún, un futuro ejército dispuesto a hacer lo necesario por defender su revolución. Nada más lejos de la creación de una ciudadanía capaz de conformar una sociedad más desarrollada.

Así que para resumir lo que se ha expuesto hasta acá: la reforma educativa en Venezuela tiene el objetivo de inculcar a los jóvenes valores políticos parcializados y que no han funcionado en ninguna otra parte del mundo, como si fueran verdades. Este objetivo político será conseguido solamente por medio de la formulación del programa educativo para todas las instituciones del país y del constante monitoreo a todas las clases impartidas dentro del país, y tal control se ejercerá sobre los estudiantes que ya tienen clara una forma de pensar determinada.

El futuro entonces no parece tener nada bueno en espera para la educación en Venezuela, sin embargo antes de terminar, sería importante hacer una propuesta sobre como debería ser una política pública de educación más efectiva.

Para ello, es necesario reiterar que la educación comprende no solamente el conjunto de conocimientos académicos para elevar el nivel de calificación laboral de los ciudadanos, sino que también incluye el acervo moral de la sociedad y del futuro ciudadano.

Y es el comportamiento de la gente lo que han tenido en común las políticas que han hecho a las grandes civilizaciones. La revolución cultural de Mao Tse Tung apuntaba a lograr que todos los chinos pensaran de una misma manera así como el modelo del New Deal de Franklin Delano Roosevelt apuntaba a lograr un cambio en la concepción de los ciudadanos norteamericanos.

La siguiente es una parte del famoso discurso que pronunció el mismo Roosevelt en el día de su posesión.

Si, los comerciantes financieros se han fugado de sus altos cetros en el templo de nuestra civilización. Nosotros ahora podemos restaurar ese templo a sus verdades antiguas. La medida de la restauración radica en el grado en el que aplicamos los valores sociales más nobles que las simples utilidades monetarias.

La Felicidad no radica en la mera posesión del dinero; radica en la alegría del logro, en la emoción del esfuerzo creativo. La alegría, la estimulación moral del trabajo no debe ser olvidada en esta absurda carrera por las utilidades banales. Estos días oscuros, amigos míos, valdrán todo lo que nos han costado si nos enseñan que nuestro verdadero destino no es ser gobernados, sino ser nuestros propios gobernadores, hacia nuestros compatriotas.

El reconocimiento de aquella falsedad de la riqueza material como el estándar de éxito va muy de la mano con el abondo de la falsa creencia que la administración publica y las altas posiciones políticas deben ser valoradas solamente bajo los parámetros del orgullo del cargo y las ganancias personales; y debe haber un fin para la conducta en los banqueros y los comerciantes la cual en varias ocasiones ha dado una esencia sagrada al gusto por los hechos errados egoístas y crueles.

No hay duda de las razones por las cuales se desvanece la confianza, ya que esta prospera solamente sobre la honestidad, el honor, la sacralidad de las obligaciones, la protección leal y un desempeño desinteresado; sin ellos, no puede vivir”.  

Infortunadamente, esto es algo que no se puede enseñar en el colegio, esto se aprende de la educación que se recibe en el hogar y de la interacción en la sociedad. La ética no se puede dejar simplemente en manos de una simple clase de universidad o de colegio. Evidentemente si lo que se busca es cambiar los valores morales, la interacción con la sociedad que implanta dichos valores tiene que ser interrumpida. Esto tal vez pueda sonar un poco duro, sin embargo, las sociedades latinoamericanas deben, en algún momento enfrentarse a una verdad por incómoda que esta sea: todos hemos fallado.

Los grandes problemas sociales, de narcotráfico, pobreza, violencia e inseguridad que aquejan a todos los países latinoamericanos son producto de toda la planificación (o falta de la misma) que se hizo durante los últimos 20 años. Son culpa de la falta de educación en valores que toda la sociedad recibió en el pasado. La sociedad entera fue educada con los valores que Roosevelt tanto criticó, y esos menores que fueron educados pensando en el alto valor que debería tener el dinero y usando anti-héroes como modelos sociales, son actualmente los narcotraficantes, criminales, políticos, policías y empresarios corruptos que pululan por nuestras calles; y todos esos menores que antes miraban hacia el otro lado cuando alguno de sus populares compañeros hacía alguna “inocente” fechoría, son actualmente los mismos ciudadanos indiferentes quienes prefieren creer que la situación de su país no los atañe.

Hemos fallado. Eso se puede ver en la cantidad de familias destruidas y violencia social que se vive en todas las calles de América Latina. También se puede ver en los altos grados de desigualdad y, más que en los grados de desigualdad, en la displicencia del que tiene el dinero concentrado y en la violencia del que no lo tiene. Radica en los altos grados de exclusión y en la progresiva eliminación de la clase media. El siguiente es un aparte del discurso de Mohandas Karamandatch Gandhi en la Universidad de Banaras en Febrero 2 de 1916:

            “He virado la luz de búsqueda a todos lados, y, en la medida en que ustedes me han dado el privilegio de escribirles, estoy mostrando mi corazón desnudo. Seguramente, debemos tener estas cosas en claro en nuestro progreso hacia el auto-gobierno. Ahora los introduzco a otra escena. Su Alteza, el Maharaja quien presidió ayer sobre nuestras deliberaciones, habló sobre la pobreza en India. Otros oradores hicieron mucho énfasis en ello. ¿Pero que pudimos presenciar en el gran pandal en el cual la ceremonia de fundación fue celebrada por el virrey? Evidentemente, el show más estrambótico, una exhibición de joyería, el cual hubiera sido un festín esplendido para los ojos del más grande joyero de París. Yo comparo a los hombres ricos ostentosos con los millones de pobres. Y siento ganas de decirle a estos hombres nobles: “No hay salvación para la India a menos que ustedes se desnuden de esta joyería y la pongan al cuidado de sus coterráneos de la India.” Estoy seguro de que no es el deseo del Rey-Emperador o de Lord Hardinge que para mostrar la más alta lealtad a nuestro Rey-Emperador, sea necesario para nosotros revisar nuestras cajas de joyería y aparecer ostentosos desde la cabeza hasta el cuello. Yo me comprometería, ante el peligro de mi vida, de traerles el mensaje del Rey Jorge en persona diciendo que él no espera nada parecido…

… Pero aún así, simplemente diré esto, que quiero limpiar a India de esta atmósfera de sospecha en todos lados, si queremos alcanzar nuestro objetivo; debemos tener un imperio que esté basado en el amor y el respeto mutuo. ¿No es mejor que hablemos bajo la sombra de esta universidad que hablar irresponsablemente en el hogar? Considero que es mucho mejor si nos decimos las cosas abiertamente. Yo he hecho esto con excelentes resultados antes. Yo sé que no hay nada que los estudiantes no sepan. Yo estoy, por tanto, virando la luz de búsqueda hacia nosotros. Mantengo en tan alta  posición el nombre de mi país, que estoy intercambiando estos pensamientos con ustedes y les reitero que no hay espacio para las anarquía en la India. Digámosle abierta y francamente lo que queramos a los gobernantes, y enfrentemos las consecuencias si lo que hemos dicho no les complace. Pero no abusemos.

Ahora bien, no basta con simplemente interrumpir la implantación de los valores perversos que dominan a una sociedad; lo fundamental es implantar los correctos. Estos valores correctos entonces deberían estar divididos en tres categorías:

–          Valores comportamentales

–          Valores económicos y sociales

–          Valores éticos/espirituales

Considerando esto, la política pública de educación adecuada deberá consistir en lo siguiente:

–          Una apropiación por parte del Estado de la educación desde el nivel preescolar hasta el nivel de educación media. No implica ello que se tenga que acabar totalmente con la educación privada en los niveles de preescolar hasta la educación media, pero estos niveles de educación, tanto en calidad como en cantidad, tienen que estar mayoritariamente en manos del estado. Incluso, el Estado puede dejar de intervenir en cualquier otra área que pueda ser o no de su incumbencia, siempre que esté en capacidad de brindar educación a su población.

–          Esta apropiación deberá estar encaminada a que los menores pasen el mayor tiempo posible dentro de las aulas de clase, con una carga académica mayor a la que se tiene actualmente, preferiblemente en alguna especie de semi-internado, considerando que se tendrán los fines de semana libres para pasar en familia y también considerando que los padres nunca perderán la patria potestad.

–          A partir de los años más tempranos, la educación de los menores debe quedar en manos de personas especializadas en educación y desarrollo, también deben participar cientistas sociales y líderes espirituales. El objetivo es que desde estos años tempranos se les inculque a los menores conductas pacíficas, sentido de comunidad, ética nacional, amor por el conocimiento y desarrollo personal. Como alguna especie de mezcla entre la educación Waldorff, la educación estatal y las teorías del desarrollo personal. La educación religiosa podría ser opcional, sin embargo, la educación espiritual, la cual es totalmente distinta a la primera, debe formar parte del programa académico obligatorio.

–          Finalmente, a mitad de su educación primaria, se puede empezar a suministrar una intensa carga académica, sin dejar de lado lo anteriormente mencionado, hasta el momento en que el joven cumpla los 18 años y salga a desempeñarse en el mundo.

Ad Calendas

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Tratado de San José vs. Cumbre de UNASUR: Lecciones para una Resolución de Conflictos efectiva

In Uncategorized on agosto 3, 2009 at 7:54 pm

América Latina actualmente atraviesa específicamente dos grandes conflictos, que pueden traer cambios significativos dentro de la situación en la que se encontraba el continente y en la forma como se había venido conduciendo la política regional hasta el momento. El conflicto de Honduras progresivamente se va acercando a lo que Marifeli Perez-Stable, en el Miami Herald, llamó un juego de tablas. Cada vez se va a agotando la salida negociada, a pesar de los ingentes esfuerzos del presidente Oscar Arias por lograr un acuerdo entre las partes que lleve a la estabilidad nacional. Estos esfuerzos, que a su vez también parecieran ser los esfuerzos de la OEA por salir de la difícil situación en la que esta se encuentra, todavía no han mostrado frutos evidentes: el presidente Zelaya sigue deambulando por las Américas y ahora resulta que las manifestaciones están resultando en muertes, lo que agrava aún más la situación. Si bien es cierto que el presidente interino, Roberto Micheletti se ha mostrado más solícito a una negociación que incluya la reinstauración de Zelaya en el poder, le ha sido difícil darle fuerza a la iniciativa, ya que, de cierto modo, él es el máximo responsable de la politización de dicho conflicto. No se puede olvidar el hecho de que esta discusión no tendría el peso y la gravedad que tiene actualmente, si el Congreso hubiera aprobado la destitución de Zelaya antes de que lo sacaran del país y si el presidente Zelaya hubiera sido sometido a un juicio justo por los delitos que cometió, en lugar de haber sido expulsado a tempranas horas de la madrugada. Es cierto, entonces que la alternativa costarricense no ha tenido éxito, si se considera el hecho de que el conflicto no ha podido resolverse. Máxime aún, si se considera que la Agencia EFE reveló que los seguidores de Zelaya están “recibiendo entrenamiento” en Nicaragua. Sin embargo, estas negociaciones aún no han terminado, si bien es cierto que el tiempo está pasando en beneficio del gobierno de Micheletti, la propuesta todavía no está totalmente desechada y, viendo la cada día más flexible posición del gobierno interino, todavía existe la probabilidad de que se llegue a un acuerdo. Más que pensar en el hecho de que no ha logrado resultados positivos, lo que hace que los esfuerzos de Arias/OEA sean realmente rescatables, es el hecho de que a pesar de que esta situación es un juego de tablas, las negociaciones todavía no han fallado. Cabe añadir además que los puntos del Acuerdo de San José son una salida que ha sido calificada por una gran mayoría de expertos como viable, para la salida de la crisis. Situación distinta se podría pensar del papel de Brasil/UNASUR en su intento por resolver el complejo conflicto que existe entre Colombia y Venezuela. Durante una rueda de prensa, Celso Amorim, canciller brasilero, había expresado su voluntad de mediar para el reestablecimiento de relaciones entre los dos países, una vez que el gobierno colombiano sorpresivamente las hubiera puesto en vilo, debido al hallazgo de cinco lanzacohetes de fabricación sueca en campos de las FARC, que supuestamente pertenecían al ejército venezolano. Sin embargo, al poco tiempo, el gobierno de Brasil anuncia, junto con su homólogo de Chile, tratar el tema de las bases colombianas dentro de la conferencia de UNASUR con el propósito de pedirle explicaciones al gobierno colombiano sobre dichas bases. El mismo ministro Amorim, comenta ante al diario brasilero Folha de São Paulo, que el objetivo es que el gobierno colombiano “explique mejor” el uso que se le dará a esas bases. Este panorama pone a la naciente UNASUR en una posición difícil, porque está incurriendo en una contradicción, lo cual, en una etapa tan temprana, puede tener significados importantes para el futuro de la iniciativa. No se puede olvidar que, cuando nació UNASUR, se hizo con una intención metapolítica, como diría el filósofo Alberto Buela, es decir, con una intención de ir más allá de las ideologías políticas. Esta iniciativa de por sí tiene muy altas probabilidades de fracasar (y en este punto es muy diciente el trabajo que hicieron Tomás Ayuso, Romain Le Cour Graimason y Guy Hursthouse del Consejo para Asuntos Hemisféricos), ya que si el consejo cae en la trampa ideológica y deja de lado sus aspiraciones metapolíticas, muy probablemente se fragmente y configure su propio entierro por ese mismo camino. Visto desde ese punto, y entendiendo la actual situación colombo-venezolana actual, considerando una variedad de elementos de antecedentes de esta crisis y de elementos actuales, el intento de Brasil de mediar en el conflicto a través de UNASUR, pero con una postura abiertamente pro-venezolana, puede ser totalmente contraproducente, por no decir letal. Y las muestras de ello se están viendo. La entrada de Colombia a UNASUR estuvo siempre llena de muchos obstáculos, y cuando el presidente Uribe finalmente accedió, el gobierno de Colombia estuvo del mismo lado que gobiernos tan antagónicos como el gobierno del Ecuador en asuntos como la solución de la crisis boliviana. Evidentemente, dentro de las tres condiciones que el presidente Uribe le había puesto al presidente Lula para entrar en la UNASUR estaba la de no apoyar grupos armados distintos a los grupos militares reconocidos de los Estados. Siguiendo esta lógica, se puede entender como fue posible que el gobierno colombiano haya apoyado a un gobierno tan contrario al suyo como el boliviano, pero el hecho es que tal apoyo se dio. Ahora, que el gobierno brasilero prácticamente se enfila del lado de Venezuela para resolver el conflicto, el gobierno colombiano vuelve a abstenerse de participar en las reuniones de UNASUR, y esto no puede tener repercusiones positivas ni dentro de UNASUR ni dentro del continente en general. Una de las lecciones que se podrían aprender de las negociaciones de San José es que no se puede ver un conflicto en términos de buenos y malos o en términos de dejarle toda la culpa a una de las partes, y en este caso esto es vital. Es innegable que no es un acto de buena fe haber acusado al gobierno venezolano por un hecho que perfectamente pudo haber sucedido en algún momento pre-marzo de 2008. El New York Times publica un artículo en el que dice tener informes de inteligencia que confirman que aún después de los sucesos de Marzo, el gobierno venezolano siguió apoyando a las FARC, aún así, el reclamo del gobierno colombiano ni siquiera hace mención de esto, simplemente se centra en unos lanzacohetes de los cuales no se tiene estricta certeza como terminaron en campos de las FARC y que perfectamente pudieron haber adquirido hace bastante tiempo. En este punto, el gobierno de Brasil también está un poco mal encaminado. Según el canciller Amorin, las armas son un tema menor y no deben ser tomadas en cuenta. En este caso aplica exactamente el argumento del secretario de la OEA José Miguel Insulza, cuando al inicio de la crisis, condenó el golpe, cerró cualquier posibilidad de diálogo y apoyó su postura diciendo “a los presidentes del continente no les interesa la cuarta urna, ni los artículos pétreos, a los presidentes lo que les interesa es que se restituya al presidente Zelaya al poder”, es decir, los asuntos internos del país, son los asuntos internos del país y eso no nos interesa. De haber seguido este razonamiento, el acuerdo de San José jamás habría visto la luz del sol, en primera instancia. Es cierto que nadie, fuera del gobierno venezolano y las FARC, puede aseverar exactamente como es que llegaron las armas del ejército venezolano a poder de las FARC, razón de más para seguir criticando las acciones del gobierno colombiano. También es cierto que el gobierno colombiano no debió haber elevado el tema a una queja diplomática que involucrara al gobierno sueco y pusiera al gobierno venezolano contra las cuerdas porque precisamente, eso no es un acto amistoso. Pero este fue el hecho que dio inicio a la crisis, e, independientemente de la explicación para el mismo, ello solo, implica que el asunto de las armas si debe ser tenido en consideración, por lo menos si se quiere adelantar un proceso de diálogo que lleve a una normalización de las relaciones. El siguiente error craso de la mediación brasilera radica en el reclamo ante UNASUR como tal. Es cierto, y eso no se puede negar, que el establecimiento de las bases estadounidenses en territorio Colombiano significan una amenaza para el gobierno venezolano. Maxime si se consideran los lugares que fueron escogidos para su operación, sobretodo la base de Apiay y la base de Malambo, que están mirando hacia la frontera y que están relativamente lejos de los lugares neurálgicos del narcotráfico y los asentamientos subversivos, que según el gobierno, son los problemas que estas basen quieren ayudar a resolver. Pero los brasileros parecen estar leyendo la situación desde una óptica bastante circunstancial, y así se pueden pedirle explicaciones a un gobierno y dejar de lado los hechos que antecedieron a la decisión. Desde esta óptica, el cuestionamiento brasilero debería ser por ese estilo, pero debería tener un enfoque totalmente diferente. Para poder explicar mejor esto, es necesario hacer una mirada retrospectiva sobre estos hechos. El evento más alejado en el tiempo que se podría encontrar para situar el inicio de esta crisis estaría en Septiembre de 2008, cuando el gobierno venezolano trae a su territorio armamento y militares rusos, en un ejercicio de cooperación entre las dos naciones. Sin embargo, para ver más en perspectiva este asunto hay dos hechos que sería interesante considerar: el primero es que, desde que se montó UNASUR tanto EEUU como Rusia han estado interesados en poder intervenir directamente dentro del mismo. En Octubre de 2008, el secretario del Consejo de Seguridad Ruso, Nikolay Patruscev, envía una carta a la Ministra Transandina de Defensa, Nilda Garré, solicitándole que se permitiera a Rusia integrarse al mismo, pero como observadora. La petición fue denegada. El segundo hecho importante a tener en cuenta anterior a la llegada del ejército ruso era la posición del gobierno colombiano con respecto a la instalación de una base militar norteamericana en su suelo. Desde que el presidente Rafael Correa había decidido no renovar el permiso a la base norteamericana de Mantia, los norteamericanos habían mirado con cierto antojo a Colombia. Sin embargo, apenas se supo en los medios que existía la probabilidad de que los norteamericanos establecieran una base militar en el país que le permite la entrada a Venezuela, el presidente Chavez, en Mayo 14 de 2008 pronunció la siguiente advertencia: “Esto es una cosa que nosotros no podemos aceptar. Eso, por ejemplo, es una cosa explosiva, porque entonces nosotros pudiéramos decir: ¿La Guajira venezolana hasta dónde llega? Venezuela era toda la Guajira. Ese terreno nos lo quitaron. ¿Ahora, qué quiere Colombia, qué volvamos a discutir eso?… “si van a montar ahí una base militar gringa, nosotros empezamos a discutir La Guajira completa” Y, en ese entonces el presidente Uribe decide responder con el siguiente comunicado: “No se ha hablado de una base militar, se ha hablado como siempre (…) de buscar fortalecer esa cooperación”. No se hará “nada que pueda válidamente darle la razón a un vecino de que lo estamos desafiando” Así las cosas, para esa época, la base militar norteamericana de Mantia no iba a ser trasladada a Colombia, a nivel personal, la apuesta iba a que el sitio más probable para la instalación de dicha base iba a ser Panamá. Entonces ¿porque cambió el gobierno colombiano de parecer? Ahora si regresamos al tema, de la llegada de los militares rusos. Dentro de la teoría de las relaciones internacionales se encuentra un planteamiento realizado por uno de los teóricos realistas más reconocidos mundialmente, Kenneth Waltz, según el cual, los estados buscan ante todo, mantener su posición dentro del sistema internacional y por ende tienden a reforzarse de acuerdo con las circunstancias que la estructura internacional fija. Siguiendo este orden de ideas, la llegada de los militares rusos, causó una gran inquietud dentro de ciertas clases políticas en Colombia, lo que obligó al gobierno colombiano a replantear su decisión con respecto a las bases norteamericanas. Desde entonces, el gobierno colombiano vino negociando secretamente la instalación de las bases con los norteamericanos. Viendo el escenario de esta forma, un verdadero intento de resolución de conflictos entre ambos países implicaría la discusión a nivel inter-regional sobre el papel que están cumpliendo las potencias extranjeras en la región. Esto evidentemente llevaría a preguntarle al gobierno colombiano su propósito para las bases estadounidenses, pero también obligaría a cuestionar la presencia de militares rusos en territorio venezolano. Aún más, podría llevar a un consenso sobre la presencia de tropas inglesas en las Malvinas, lo que sería un espaldarazo a la Argentina, entre otros asuntos de importancia. El asunto de fondo entonces sería ¿cual es el papel que están jugando las potencias extranjeras dentro de la región y que postura se debería tomar ante la presencia de una potencia extranjera en la región? Para no alargar más este comentario, hay en conclusión algunas lecciones que han dejado las negociaciones en Costa Rica que el gobierno brasilero debería considerar si quiere ayudar a ser parte de la solución del conflicto entre Colombia y Venezuela. – No se puede ser juez y parte en una negociación – No se puede considerar que los detalles que iniciaron el conflicto son irrelevantes. – No se puede ver los conflictos en términos de victimas y victimarios. – Hay considerar todos los elementos para poder llegar a soluciones que puedan ser aceptadas por las partes. – Siempre hay que mantener abiertas las puertas del diálogo, así la situación se mantenga en un elevado estado de tensión.