Por una geopolítica más objetiva

LAS ELECCIONES EN CHILE ¿FUERA DEL JUEGO REGIONAL?

In Uncategorized on julio 17, 2009 at 3:36 pm

Las elecciones en América Latina han adquirido una importancia significativa últimamente. Han dejado de ser meramente procesos internos de los países y se han convertido en componentes determinantes para determinar cual va a ser el tablero geopolítico de la región para la próxima media década. A pesar de la importancia de todos los países, e intentando poner en perspectiva los planteamientos de Mearsheimer, son las elecciones en países en los grandes países, México, Chile, Brasil, Argentina, Venezuela (si las hay) y Colombia las que tienen más peso.

Ahora la pregunta es ¿cual es la implicación dentro del tablero regional de las elecciones en Chile? ¿Entran estas elecciones dentro del juego que se están jugando Venezuela y Estados Unidos en la región? Personalmente considero que no. Y eso es algo, junto con el caso brasilero, excepcional dentro del contexto latinoamericano.                 

Desde la llegada de la democracia al país, Chile ha demostrado algo que rara vez se ve en Latinoamérica: unitarismo. Al igual que Brasil, Chile ha tenido una serie de políticas de estado que le han permitido convertirse en uno de los países más prósperos de la región, a pesar de que los últimos resultados de la CEPAL no le favorezcan. Y el gobierno Michelet ha demostrado una visión de izquierda demasiado avanzada en la región. A diferencia de los discursos retrógados y populistas, el gobierno chileno ha encontrado formas de capitalizar e invertir sus ingresos por recursos naturales de manera sostenible y eso se ha visto reflejado en las diferentes esferas nacionales. Al igual que en países como Canadá, Brasil o Costa Rica, el cambio de mandatarios no implica un cambio radical dentro de todas las políticas nacionales. Hay un modelo básico y concertado al cual se adscriben todos los mandatarios que llegan al poder.

De esta forma, pensar que alguno de los dos candidatos principales, Piñera o Frei, va a sumarse al juego de balance de poder que existe en la región es irrisorio. Evidentemente la política exterior chilena, además de su conflicto con Perú, se ha centrado más en apoyar el liderazgo de Brasil y la visión de una unión de América Latina dentro del marco de la filosofía metapolítica, es decir, independientemente de las ideologías que reinen en los países. Ello quiere decir por una parte que la estabilidad y responsabilidad económica y política de Chile le permiten darse el lujo de no entrar dentro de la dinámica geopolítica de la región como un actor más que ayude a sumar poder a los dos principales centros en el continente, sino más bien puede determinar su propia política exterior. Y es en este punto en donde tal vez las elecciones de Chile si puedan ser determinantes.

Evidentemente el candidato con más opciones es Piñera, un candidato de derecha que está buscando promover una derecha chilena alejada del pinochetismo, quien se enfrenta a un Frei debilitado por las fracciones que La Concertación (unión de partidos socialistas chilenos) ha sufrido. Sin embargo, aparece un tercer candidato en escena, una especie de Ross Perot chileno, llamado Marco Enriquez Ominami quien ha alcanzado un puntaje considerable, aunque no significativo para pensar en una efectiva tercera opción. La tendencia más probable es una victoria de Piñera en primera vuelta, pero un traspaso de los votos de Enriquez Ominami a la compaña de Frei, lo cual a la larga podría darle una victoria. Por ende, es difícil hablar de un candidato fuerte o favorito para estas elecciones. ¿Que diferencia en materia geopolítica marcaría un eventual gobierno de Piñera frente a un eventual gobierno de Frei? Probablemente el gobierno de Frei haga mayores progresos para la conformación de un eje Santiago – Sao Paulo, como respuesta a la tendencia revolucionaria que en estos días se congregó en La Paz. Se podría pensar que la conformación de un posible eje Santiago – Sao Paulo significaría la conformación de un poderoso actor regional, además de echar por tierra al sueño bolivariano en la región, y este eje podría reforzarse con una posible inclusión de Washington pero esto podría ser ampliamente contrario y mal visto.

Sin embargo, esto no es una certeza, es probable que Frei siga con la tendencia de Bachelet de acercarse a Brasil pero sin buscar ningún tipo de alianza, lo que se podría llamar como una “alianza natural” o “alianza de afinidades”. La diferencia con Piñera, radicaría en que el candidato de derecha tal vez ni siquiera busque seguir con tal acercamiento e intente una política más independiente. Esto podría sonar más tentador en principio en la medida en que le permite al país un cierto aire de independencia y neutralidad, sin embargo, no tener aliados en la región, considerando las opciones actuales, puede terminar siendo una estrategia contraproducente. Máxime considerando la actual posición de Chile con sus vecinos. El país tiene diferencias limítrofes bastante serias para los estándares regionales, con Perú y Bolivia, y la Argentina kirchnerista no quiere saber nada sobre temas de política exterior. Dejando por fuera el tema de Venezuela, esto deja tres opciones: Brasil, Colombia o México. Los dos últimos países están muy alejados como para pensar en algún tipo de relación más cercana y no tienen los recursos como para pensar en la conformación de ejes. México ha basado su política exterior en el tema de la lucha contra el narcotráfico y la suya es una política altamente dependiente de los Estados Unidos, mientras que la política exterior colombiana es prácticamente inexistente. Así que, necesariamente Brasil es la mejor opción que tiene Chile.

¿Puede el bolivarianismo entrar en Chile? Actualmente esa posibilidad es bastante improbable. La alternativa más plausible sería por medio de Enriquez Ominami, aunque es difícil pensar en el tipo de políticas que podría adoptar un gobierno bolivariano en Chile. La otra opción bolivariana para Chile radica en el actual secretario general de la OEA, Sr. Manuel Insulza, quien ya ha recibido duras críticas por la politización a la que ha sometido al organismo, la cual tuvo su clímax en la forma como se manejó en el conflicto de Honduras. Sin embargo, considerando que Insulza no alcanzará a ser candidato para estas elecciones, y considerando la posibilidad de que Estados Unidos no le de su apoyo para la reelección como secretario de la OEA, lo cual podría ser un golpe serio a sus aspiraciones políticas nacionales, y además, considerando la escasa probabilidad de que el modelo bolivariano se pueda mantener, al nivel regional que tiene actualmente, por otros cinco años, casi se podría decir que Chile va a estar muy por fuera del juego regional.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: