Por una geopolítica más objetiva

ECUADOR Y COLOMBIA: UN CONFLICTO SIN GANADORES

In Uncategorized on julio 10, 2009 at 8:22 pm

Las recientes decisiones de la Interpol con respecto a la mexicana Lucía Morett y al ex-ministro Santos, han reavivado el prolongado conflicto entre Colombia y Ecuador. En primera instancia, la decisión de la Interpol de emitir orden de captura contra Morett, pero abstenerse de cualquier acción en el caso de Santos puede en un primer momento parecer como si la policía internacional se hubiera politizado, actuando en favor de Colombia y en detrimento de Ecuador, pero en realidad no es así.

La explicación es simple, pero primero hay que considerar la naturaleza de este conflicto, visto desde un principio. El primer hecho que es necesario resaltar es la innegable realidad de que este conflicto permaneció latente desde el momento en que la filosofía geopolítica de ambos presidentes (Colombia y Ecuador) se volvió netamente contradictoria; sin embargo, el asunto se convirtió en un conflicto expreso debido a un hecho que es indudablemente responsabilidad completa del gobierno colombiano. Y en esto no cabe discusión: el mismo presidente Uribe, en los momentos siguientes a la realización del ataque que dio muerte a Raúl Reyes declaró que se él hacía completamente responsable de todas las consecuencias que el ataque pudo traer. Infortunadamente, los efectos de semejante ataque ampliamente sobrepasaron los beneficios de haber dado de baja a un criminal buscado por la Interpol como era el caso de Raul Reyes, así que el cálculo político del presidente Uribe al momento de autorizar el ataque, así como el cálculo político de las institucionalidad hondureña al momento de decidir la expulsión de Zelaya, fue un penalty que se fue muy por encima del travesaño.

Y es que el asunto es que esos cálculos errados, como se pretende mostrar a continuación, pueden a tener grandes consecuencias a futuro, que pueden resultar siendo perjudiciales para su gestión.

Quisiera explayar sobre este punto antes de continuar. Parece ser que el presidente Uribe jamás se imaginó que el ataque sobre el campamento de Raúl Reyes iba a tener las consecuencias tan supremas que de hecho ha tenido hasta el momento, y al oírlo hablar, pareciera que aún no ha logrado hacerlo. Quisiera enumerar algunas de esas consecuencias brevemente:

–          Le sirvió en bandeja de plata, sin pedir nada a cambio y de manera gratuita, la gallina de los huevos de oro a su homónimo en Ecuador, quien es su vez es uno de sus grandes opositores. La política exterior ecuatoriana era prácticamente inexistente antes de Marzo 1 de 2008. El ataque de 2008, le dio al gobierno ecuatoriano, no solo un eje sobre el cual soportar su política exterior y proyectarse como un actor en el continente, sino que también le permitió a nivel interno conseguir un amplio apoyo popular al poder identificar ante su pueblo un enemigo común: su vecino del norte. Y es por esta misma razón que es muy difícil pensar en una solución a las diferencias entre ambos gobiernos mientras ambos presidentes sigan en el poder. Así que, en conclusión, me arriesgo a proponer que el presidente Correa, irónicamente, le debe su reelección en gran parte a la falta de puntería política de su ubérrimo homólogo del norte.

–          Sentó un precedente sumamente peligroso. Recientemente el presidente Chavez denunció que había paramilitares colombianos disparando hacia la frontera de Venezuela. En términos realistas ¿que le impide proceder de la misma manera como procedió el gobierno colombiano ante la amenaza del criminal Reyes en Marzo de 2008? Obviamente el presidente Chavez ha demostrado ser muy hábil al momento de hacer cálculos políticos, y por ende la posibilidad de que proceda de esa manera es remota, pero la pregunta permanece ¿que le impide hacerlo, cuando el gobierno colombiano hizo lo mismo y prácticamente se salió con la suya?

–          La posición geopolítica colombiana con respecto al continente decreció, mientras que la de Ecuador se mejoró sustancialmente. Esto no se debe tanto al hecho de la vuelta a la izquierda que está presenciando América Latina en la actualidad. Personalmente, prefiero arriesgar dos hechos que contribuyeron a esto: la forma como el gobierno colombiano presentó su política de seguridad democrática ante sus vecinos, por una parte y, el ataque como tal de la otra. ¿Es posible que, de haberse molestado en entender la lógica del resto del continente, el gobierno colombiano hubiese logrado una mayor cooperación de sus vecinos, aún así tengan posiciones ideológicas totalmente distintas? Pienso que si. Si el gobierno colombiano hubiera logrado entender la lógica de la política latinoamericana desde mediados de la década, no hubiera utilizado los mismos términos que utilizó cuando fue a buscar apoyo en Estados Unidos y Europa y, además, hubiera identificado lo que se podría esperar de los gobiernos del continente, habría logrado mejores resultados de los que obtuvo. No lo hizo de esa manera y esto también ha sido muy aprovechado dentro de las gestiones de política exterior del gobierno del Ecuador.

–          El gobierno ecuatoriano ha logrado capitalizar de manera exitosa el asunto de los ataques de Marzo ¿pero porque no ha obtenido lo que ha pedido? Básicamente se debe, primero al hecho de que se ha sobrepasado al calificar la magnitud del hecho, y no es posible que sea distinto, la base de la política exterior ecuatoriana está en ese asunto. Por ende, ha buscado desesperadamente una condena y unas disculpas del gobierno colombiano por todos los medios posibles, el anuncio de que iba a acudir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos es la prueba más práctica de ello, y así está desgastando poco a poco su posición geopolítica. Por el otro lado, también se debe a la habilidad del gobierno colombiano para esquivar y contraatacar las estrategias lanzadas desde Quito para obtener las disculpas y la condena internacional que desea. Es importante resaltar que en todo caso, cada vez que el gobierno colombiano logra contrarrestar la estrategia ecuatoriana, el gobierno de Rafael Correa reacciona con medidas tendientes a perjudicar a Colombia con respecto a las relaciones con el Ecuador, la aplicación de la salvaguardia a los productos colombianos es la prueba más reciente. Si bien es cierto que siempre hay una justificación, porque efectivamente la balanza comercial entre ambos países perjudicaba al Ecuador, no se puede desconocer el hecho de que la decisión se toma en medio de un contexto en el cual las relaciones entre ambos países están muy deterioradas y evidentemente estas decisiones también le sirven al gobierno ecuatoriano para demostrar determinación. El tema es que estas decisiones, a la larga también van a terminar perjudicando al mismo Ecuador, aún así en el corto plazo se vean como decisiones necesarias.

–          La otra consecuencia geopolítica del ataque de Marzo es que el gobierno colombiano se cerró la posibilidad de una eventual acción ante la ONU en apoyo a su lucha contra los ejércitos organizados de criminales que actualmente rondan por la región. De haberse abstenido de lanzar el ataque sobre territorio ecuatoriano, y haber sido un poco más estratégico, el gobierno colombiano podría haber reunido las pruebas suficientes para presentar un caso ante la ONU con base en el artículo 51 de la Carta, el cual reza: “Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectarán en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acción que estime necesaria con el fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.” Esta, la cual fue la misma estrategia que utilizó Estados Unidos para obtener apoyo en su ataque a Afganistán, le hubiera permitido a Colombia reforzar sus fronteras y obligar al gobierno de Ecuador a una mayor acción contra los grupos ilegales en las fronteras, además habría podido aprovechar la oportunidad que le daba el tener de aliado al gobierno estadounidense en su campaña en la ONU. Sin embargo, el haber atacado le permite a Ecuador una defensa sólida, ya que evidentemente se atacó su territorio y por ende, el artículo 51 también es aplicable en ese caso en favor del Ecuador.

–          En términos generales, actualmente tenemos a dos gobiernos totalmente intransigentes, los cuales no parecen muy dispuestos a negociar sus condiciones, y las condiciones de ambos son irreconciliables. A nivel más local, esto ha llevado a que haya dos ejércitos luchando contra un enemigo común: el crimen en la frontera. Sin embargo, no existe la más mínima cooperación entre ellos, y los únicos que se ven favorecidos por esta absurda situación son los guerrilleros y paramilitares que ya saben que pueden cometer crímenes en cualquiera de los dos países y cruzar la frontera: allí el ejército que los estaba persiguiendo ya no los puede perseguir más. En pocas palabras, la decisión del presidente Uribe de bombardear territorio ecuatoriano permitió la baja de un criminal y algunos de sus secuaces pero, a su vez, le dio luz verde a todos los demás criminales a cruzar la frontera con mayor libertad, al obliterar totalmente cualquier posibilidad de actuación conjunta entre los ejércitos de ambos países.

Teniendo en cuenta esta situación, y entendiendo que el conflicto es un conflicto mayoritariamente político, es fácil entender las razones por las cuales la Interpol emitió orden de captura contra Lucía Morett, pero se negó a emitir una orden contra el Ministro Santos. La diferencia básica entre ambos es que mientras Lucía Morett estaba de juerga con un criminal, Santos se desempeñaba como Ministro de la Defensa de la República de Colombia. Mientras el caso de Morett es un caso eminentemente jurídico, en donde claramente hay motivos para creer que hubo una conducta criminal de parte de la acusada, en el caso del exministro Santos, demostrar esa responsabilidad jurídica es mucho más difícil, y esto hace que haya un tinte eminentemente político en la orden de captura que emitió el Sr. Juez de Sucumbíos en su contra.

El asunto espinoso en todo este caso, es que por lo anteriormente expuesto, se puede sacar la conclusión de que el conflicto no solamente está lejos de solucionarse dentro de un futuro cercano, sino que, por el contrario, tenderá a agravarse con consecuencias impredecibles, sobre todo si se considera que Venezuela está actuando de espectador cercano de la situación y ya demostró su disposición de tomar las acciones necesarias si se alcanza cierto grado de hostilidad, lo cual significaría un escalamiento del conflicto.

Considero que una condición sine qua non para que este conflicto se solucione tiene que pasar por la salida de ambos presidentes y su restitución por dos presidentes con más disponibilidad de negociación y un poco más de visión geopolítica, pero Alvaro Uribe ya se prepara para una tercera reelección y Rafael Correa acaba de ser reelegido, razón por la cual este conflicto da pocas señales de estar cercano a terminarse, y muy seguramente las órdenes de captura no serán lo último que oigamos de esta situación. 

 

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