Por una geopolítica más objetiva

LA CONEXIÓN PERUANA

In Uncategorized on julio 9, 2009 at 5:13 pm

El paro que se realizó ayer en el Perú tiene unas importantes implicaciones geopolíticas. En primera instancia, puso de frente el surgimiento de una especie de “consciencia de etnia” entre los indígenas latinoamericanos. De esta forma, lo que inició siendo una protesta de los indígenas amazónicos del Perú, terminó recibiendo el apoyo de los indígenas del Sur del país, los nativos del sur del Ecuador e incluso los indígenas de México.

Según la Agencia EFE, varias organizaciones indigenistas de México enviaron una carta a las Naciones Unidas en México en la cual se demandaba un “alto al genocidio del Perú”. Y esta unión no es un asunto menor, la causa indígena está logrando grandes logros en ciertos países, ya pusieron un presidente en Bolivia, y han logrado que tanto Bolivia como Perú, reconozcan la existencia de una nación Aymara aunque esta no sea un territorio independiente. Creo que en el futuro se podrían identificar cuatro grandes focos indígenas a nivel geopolítico, los cuales seguramente alcanzarán más victorias en el futuro y cuya unión tenderá a hacerse más fuerte, debido a su aversión hacia las políticas de los mestizos.

Cada uno de estos focos tiene sus particularidades y contextos muy distintos: en primera instancia están los indios mapuches en el sur del continente, quienes no gozan del bagaje históricos de los indios que están más al norte, pero que han logrado hacerse sentir en Chile y Argentina y se han convertido en una fuerza política dentro de ambos países. A pesar de que no son considerados indígenas nativos del sur del continente como tal, los Mapuches han logrado alcanzar una importancia política y social tal, que hasta tienen oficinas en Londres. De esta forma han podido hacerse sentir en Europa.

Por el otro lado están los Aymaras, indígenas del Titicaca, que tienen su territorio entre el sur del Perú y el Norte de Bolivia. Los Aymaras se han convertido en el “monopolio legal de la fuerza” dentro de su territorio y desde 2005 han demostrado que son un factor determinante dentro de la gobernabilidad Boliviana.

El otro foco indígena importante son los indígenas  del sur del Ecuador. Hasta antes de Rafael Correa, Ecuador se había convertido en un país sumamente inestable políticamente porque no había presidente que durara más de dos años, todo gracias a la capacidad de los indígenas del sur del Ecuador de paralizar su región del país para satisfacer sus demandas. Actualmente el presidente Correa ha logrado mantenerlos con el gobierno debido a su posición de izquierda, aunque el asunto con Colombia tal vez haya ayudado al presidente Correa a mantener ese sólido apoyo de todo su pueblo.

Finalmente están los indígenas de México quienes ya han hecho varias apariciones dentro de la ONU en pos de sus intereses. Estos indígenas han apoyado revoluciones armadas como la de los yaquis y los yoris a comienzos del siglo XX o la formación del EZLN en el estado de Chiapas.

Estos cuatro focos indígenas tienen en común el hecho de que tienen una posición de extrema izquierda, la cual mezclan con ciertos elementos nacionalistas y las exigencias de reivindicaciones históricas, y tienen una profunda aversión hacia los Estados Unidos, lo que se ha convertido en terreno fértil para el movimiento bolivariano, el cual no ha hecho ojos ciegos a este hecho. El presidente Chavez en varias ocasiones ha pronunciado discursos en defensa de los intereses indígenas en general y ha celebrado eventos de reivindicación sobre los derechos de los indígenas. En un discurso de defensa de los yuxtis, el presidente Chavez enfatizó: “Hoy 12 de Octubre, es bueno decirlo también, tenía que llegar una revolución para que nosotros dejáramos de celebrar aquellas celebraciones absurdas que hacíamos rindiéndole honor a quienes vinieron a atropellar a nuestros abuelos, rindiéndole honor a quienes vinieron a ejecutar uno de los más grandes magnicidios que se registren en la historia de los pueblos, quiero rendir tributo hoy a los mártires aborígenes de esta tierra.” (Tomado de la página web http://www.youtube.com/watch?v=r-Wbka0pf1I).

Efectivamente, el movimiento bolivariano ha logrado capitalizar este sentimiento indígena a su  favor. No es de extrañar que tenga bajo su poder a tres de los países donde se encuentran los antes mencionados focos, y no haya escatimado esfuerzos para hacerse con los dos restantes. Evidentemente tanto Rafael Correa en Ecuador como Evo Morales en Bolivia han mostrado su adhesión incondicional al proyecto bolivariano. En el caso de Argentina, la adhesión no es oficial, en la medida en que la presidenta Kirchner ha sabido mantenerse en el centro, sin embargo, la financiación de la deuda argentina por más de 5000 millones de dólares por parte del gobierno venezolano por medio de la compra de los bonos de deuda argentinos, es suficiente para concluir que el gobierno argentino es un aliado indiscutido del movimiento bolivariano, aunque en este caso, los indígenas mapuches no hayan jugado un papel preponderante.

En cuanto a los otros dos focos, su posicionamiento geopolítico los hace una presa demasiado tentadora como para que el proyecto bolivariano no escatime esfuerzos para establecerse allí. Tener a México y/o a Perú dentro del proyecto Bolivariano, le daría la fuerza decisiva que podría convertirse en el punto decisivo para lograr un proyecto bolivariano suramericano, ya que le permitiría tener otro país grande dentro del ALBA (Alianza para nuestros Pueblos de América) y le daría a dicha unión el impulso necesario para convertirse en una unión decisiva, una especie de bloque de votación al momento de decidir asuntos dentro de la OEA. Además, la unión de alguno de estos países grandes podría traer consigo la adhesión de otros países pequeños de América Latina, y la concertación de un importante eje Buenos Aires – Lima l Caracas – Ciudad de México. Por esto, las elecciones dentro de estos países revisten un carácter de suma importancia para el movimiento bolivariano.

En México, la instalación de un gobierno que logre una coalición indigenista-bolivariano vio su posible materialización con el candidato Andrés López Obrador. Aunque no hay evidencias ciertas sobre algún tipo de apoyo a la campaña de López Obrador si es un hecho que hay una evidente cercanía entre los dos discursos, hasta el punto de que el diario The New York Times ha advertido la preocupación de ciertos analistas de que, en caso de llegar al poder, López Obrador probablemente siga por la vía bolivariana.

Sin embargo, el futuro de López Obrador en México no es claro ya que el gobierno de Calderón ha logrado hacer que el problema del narcotráfico suba al tope de la agenda en México, y también ha logrado neutralizar puntos neurálgicos del discurso de López Obrador como el petróleo. Finalmente, considerando la historia mexicana y los eventos de las últimas elecciones presidenciales en México, es bastante improbable que las instituciones mexicanas permitan la llegada de López Obrador al poder.

Considerando esto, los ojos bolivarianistas están centrados entonces en su otra tentadora presa: el Perú.

El gobierno de Alan García tiene una responsabilidad muy grande: de su gobierno depende en gran parte que la “tendencia bolivariana” obtenga el apoyo necesario en  Perú por medio del ascenso de Ollanta Humala al poder. Y los recientes paros indígenas son el pavimento para la construcción de la carretera que pueda llevar al candidato Humala, quien ya ha sido acusado de recibir apoyo económico de fuentes venezolanas. Ahora las esperanzas bolivarianas se centran en las elecciones en Perú del 2011, en donde llegará un candidato Ollanta Humala quien alcanzó una votación del 48% en la segunda vuelta de las elecciones pasadas y ganó en la primera vuelta, y con un gobierno de Alan García desgastado.

Las implicaciones de tener un mandatario bolivariano en Perú son enormes, porque le permite al bolivarianismo construir un corredor andino que vaya desde el Paraguay hasta Ecuador, y le permitiría tener el bloque demasiado poderoso considerando la situación geopolítica actual, mientras que aísla a sus principales “obstáculos”: Chile, Brasil y Colombia.

De esta forma, la conexión Peruana puede ser decisiva en 2011 para definir el futuro del movimiento bolivarianista, y los indígenas que pudieron paralizar a todo el país, pueden ayudarle al bloque bolivarianista para inclinar la balanza.

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