Por una geopolítica más objetiva

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América Latina ad portas de la crisis

In Uncategorized on julio 22, 2009 at 10:54 pm

México invadida por el narcotráfico, el presidente Colom en Guatemala con su presidencia pendiendo de un hilo, Honduras acercándose cada vez más a la guerra civil, Ecuador, Colombia y Venezuela con el calendario todavía en Marzo del 2008, Perú paralizado y la OEA, además de intentar infructuosamente solucionar todos estos problemas, ahora parece tener la nueva función de decidir sobre los asuntos internos de los países: bajo esta óptica no solamente actúa con respecto a Honduras, sino que además recibe a los opositores del gobierno venezolano para oír sus reclamos. La situación es evidente: América Latina se encuentra al borde de la crisis.

Es tal el asunto, que la amenaza de una confrontación armada está latente desde Bolivia hasta México. Siguiendo la lógica de Mearsheimer (aunque en realidad Mearsheimer solamente concibió su teoría para las grandes potencias), la ofensiva en la que se encuentran sumidos los países latinoamericanos va a terminar llevando una confrontación tarde o temprano. Lo infortunado del asunto es que posiblemente esta confrontación no va a involucrar solamente a dos países.

Desde mi punto de vista, la crisis en la que actualmente se encuentra sumida América Latina es en realidad una suma de varias crisis que han chocado entre sí. Durante la crisis de Honduras varias veces diferentes analistas han utilizado la expresión: “Honduras se encuentra en un callejón sin salida”, pero la realidad actualmente está mostrando una visión más pesimista aún: América Latina se encuentra en un callejón sin salida.

El continente se ha topado con un sinfín de contradicciones internas, las cuales no solo se limitan al continente sino que han llegado hasta el corazón de los Estados Unidos.

En días pasados, el presidente de Venezuela, Hugo Chavez acuñó el concepto contradicciones internas del imperio, para señalar la crisis en la que está entrando la política norteamericana con respecto a al continente latinoamericano. Y acá vale la pena hacer la aclaración que es la política de Estados Unidos como tal, más allá del hecho de que cada día es mayor el desencanto latinoamericano con el presidente Obama, ya que está empezando a quedar en claro que el tal “cambio”, está muy lejos de darse. De acuerdo con el profesor James Petras, del think tank, Global Research, hubo dos factores que hicieron que las relaciones EEUU – América Latina dejaran de ser una relación en la que EEUU mantenía una hegemonía total sobre el continente: el primero es que evidentemente los temas de Asia han captado mucho más atención norteamericana, sobre todo los casos de China, India, Afganistán, Irán, Corea del Norte y Pakistán, lo que ha llevado a EEUU a relocalizar sus tropas y dejar mucho de su poder militar por fuera del continente. Atrás quedaron los años de Henry Kissinger en donde la política latinoamericana se forjaba desde la tristemente célebre “Escuela de las Américas” en Panamá. El segundo elemento que debilitó el poder de EEUU en la región fue la crisis económica, esta se encargó de que el soft power estadounidense se volviera cada vez más soft y menos power. Así, la crisis obligó a la superpotencia a volver a mirar hacia adentro. Y esto ha afectado de manera notoria la situación en América Latina. El último estudio de la CEPAL sobre el crecimiento económico en la región, mostró una caída significativa para los países cuyas exportaciones dependían mayoritariamente de Estados Unidos. México mostró una caída dramática de 7 puntos y los únicos países que mostraron un crecimiento fueron Perú, Haití, Argentina y Bolivia.

Concomitantemente a la caída estadounidense, el bolivarianismo ha empezado a buscar hegemones alternativos, y de esta manera, Ecuador entra en deuda con Irán, Venezuela hace ejercicios conjuntos con Rusia, Brasil se acerca más a África y a los países del Pacífico, y China se asienta con más fuerza en la región.

Considerando esta situación, ya desde la administración Bush, Estados Unidos había visto un cambio radical en la forma como se desarrollaban las relaciones con el continente latinoamericano. Después de vivir un siglo guiado por la “política del garrote“ que inició Theodore Roosevelt, con leves modificaciones de presidente en presidente, Estados Unidos de pronto se encontró con el hecho de que ya no podía seguir utilizando ese enfoque en América Latina y esto se hizo evidente en las crisis de Bolivia y Honduras. El debate en el senado norteamericano y la convocatoria a los expertos de ese mismo senado hizo evidente algo que hubiera sonado impensado hasta hace poco: Estados Unidos se encuentra dividido. A pesar de no ser muy seguidor del presidente Chavez, es evidente que Estados Unidos entró en una contradicción interna. Su forma de ver el mundo entró en crisis, pero hay una amplia gama del poder norteamericano que no está dispuesta a cambiar, a pesar de que no sea posible seguir por la senda tradicional.

Pero la crisis de Honduras mostró que la política exterior hacia Latinoamérica de parte de los Estados Unidos no es lo único que entró en crisis. Paradójicamente, el fondo de la crisis hondureña muestra una contradicción interna del bolivarianismo. Así es, el bolivarianismo también está demostrando que se acerca a ese punto del cual no puede avanzar más. Tanto la crisis de Bolivia, como la de Honduras han demostrado que el bolivarianismo es una serpiente que se muerde su propia cola: apela al pueblo, pero no reconoce a la totalidad de su población como el “pueblo”; solamente a los que los apoyan. Así que, antes de convertirse en un gobierno de conciliación nacional, lo que busca es la “eliminación” (obviamente en sentido figurado) de aquellos que no están de acuerdo; lo que en la teoría democrática se conoce como “la tiranía de la mayoría”. Por el otro lado, ante la expulsión de los diplomáticos venezolanos del territorio hondureño no se sabe cual será la participación del país bolivariano dentro del conflicto hondureño, y he aquí la contradicción más evidente del bolivarianismo: se está convirtiendo en aquello que precisamente repudia. Culpa a los Estados Unidos del problema hondureño pero si apoya a Zelaya militarmente, como varias veces lo ha amenazado el presidente Chavez, se convertiría en imperialista. Lleva el ejército ruso a Venezuela, pero manda a revisar las relaciones con Colombia ante la presencia de bases estadounidenses en el territorio del vecino país.

Hay en economía un concepto que se conoce como el óptimo de Paretto, que viene a ser algo así como el “punto culminante” Clausewitziano, ambos implican ese punto de balance perfecto, el cual, en caso de ser excedido, implicaría una situación contraria que podría incluso llevar a la derrota, y este es precisamente el caso bolivariano. Actualmente la figura del presidente venezolano es vista de manera totalmente opuesta por amplios sectores de la oposición, mientras unos lo idolatran, otros lo aborrecen. Y evidentemente en la sociedad hondureña esto ha calado en amplios sectores políticos y sociales. Es bastante improbable que el ALBA avance más de lo que ha hecho, el único país sudamericano que le faltaría por conquistar al bolivarianismo sería el Perú, y Umala Ollanta ya está preparando su discurso presidencial. Sin embargo es bastante improbable pensar que ese mismo “modelo” se va a imponer en Chile, Brasil, Argentina, Colombia, México, Panamá o Guatemala.

En este punto también es importante mencionar otro aspecto que también entró en crisis dentro del continente: el papel de Brasil. Al igual que los Estados Unidos, el Brasil también decidió mirar hacia el otro lado de los océanos. De acuerdo con el profesor Bernardo Quagliotti De Bellis, Brasil siempre concibió que hacia el norte solamente existían dos espacios: el Caribe próximo y el Caribe distante.

El Brasil siempre le dio importancia a los asuntos que se limitaran estrictamente a sus fronteras. Su cooperación con la MINUSTAH en Haití puede ser interpretada más como un intento de figurar como actor relevante a nivel mundial, más que como un elemento de su política hacia el resto de América Latina. La reciente intervención del representante brasilero en la OEA, quien infructuosamente insistió en más presión para Honduras y el “opacamiento” de UNASUR por parte del ALBA, deberían ser considerados como alertas para una política exterior brasilera más agresiva dentro del continente, el cual cada día se polariza más.

Y esta polarización a la que tiene a América Latina en medio de la crisis. El bolivarianismo quiere reordenar completamente la situación latinoamericana y se encuentra con amplios sectores y países que no están dispuestos a aceptar las condiciones de tal reordenamiento. Y este estancamiento es precisamente el que se ve en el “affair” hondureño: Zelaya no puede ser reinstituido por el simple hecho de que tendría a todas las instituciones en su contra, pero la actual situación también es inaceptable. Lentamente todo parece avanzar hacia el conflicto armado. Manuel Zelaya expresó su voluntad de regresar a Honduras sin importar las consecuencias que ello traiga. El gobierno de facto, que en un principio intentó mostrarse como defensor de la democracia, cada vez da mayores muestras de que su golpe nada tuvo que ver con motivos distintos a los motivos políticos, y que simplemente se encuentra interesado en dejar a Zelaya por fuera del poder. Y la opción costarricense, que se había mostrado como la única opción para encontrar una salida negociada al conflicto, cada vez se encuentra más aislada, recibiendo duros golpes de parte de todos los actores regionales, mordida de lona a la que se le suma perfectamente su patrocinador, la OEA.

Son las diferencias irreconciliables las que llevan a las guerras. Es ciertamente preocupante que haya facciones del gobierno de facto que estén reconociendo que se reunieron con el presidente Martinelli en Panamá y con el Presidente Uribe en Colombia, en pleno momento en que se reaviva la crisis del norte del sur. Esto es simplemente la muestra de un intento por revertir políticamente el vuelco que ha tomado América Latina. Este débil intento de formar una alianza que se enfrente al bolivarianismo, pero formada por países que no tienen ningún tipo de cohesión y recursos escasos no puede augurar nada bueno. La retórica bolivariana fácilmente puede argumentar que esto tiene la marca de Estados Unidos. Sin embargo eso es difícil de creer por un hecho que puede o no puede ser insignificante: los hondureños golpistas no miraron a México.

Evidentemente, si fuera iniciativa de los Estados Unidos desestabilizar a América Latina, este estaría buscando el liderazgo de alguno de los grandes países, como lo ha hecho tradicionalmente. No sería sino que México reconociera al gobierno de facto o le hubiera expresado su apoyo a Micheleti y probablemente tendríamos otro ejemplo del país del norte jugando con sus peones en el contexto latinoamericano. Pero la guerra fría terminó hace mucho tiempo, así como la política del garrote, todos los países, independientemente de su ideología, le retiraron su apoyo a los golpistas y el estado hondureño se encuentra contra la pared, esta vez es sumamente probable que Estados Unidos simplemente decida apoyar el supuesto bloque antes que formarlo, pero eso sería ahondar aún más en su contradicción interna. Cada vez más se asemeja el continente latinoamericano con la Europa pre-primera guerra (guardando las obvias proporciones): un continente totalmente polarizado que puede entrar en una crisis muy seria si sus dirigentes no cambian su manera de manejar las relaciones con sus vecinos, parafraseando la famosa frase un barril de pólvora dispuesto a estallar en cualquier momento.

Rafael Moreno, en su artículo de Foreign Affairs, parece haber encontrado las palabras exactas para  describir lo que está sucediendo: La cordura parece, en cualquier caso, conceder pocas oportunidades a esta opción, ya que agrandaría aún más el conflicto y lo internacionalizaría.

LAS ELECCIONES EN CHILE ¿FUERA DEL JUEGO REGIONAL?

In Uncategorized on julio 17, 2009 at 3:36 pm

Las elecciones en América Latina han adquirido una importancia significativa últimamente. Han dejado de ser meramente procesos internos de los países y se han convertido en componentes determinantes para determinar cual va a ser el tablero geopolítico de la región para la próxima media década. A pesar de la importancia de todos los países, e intentando poner en perspectiva los planteamientos de Mearsheimer, son las elecciones en países en los grandes países, México, Chile, Brasil, Argentina, Venezuela (si las hay) y Colombia las que tienen más peso.

Ahora la pregunta es ¿cual es la implicación dentro del tablero regional de las elecciones en Chile? ¿Entran estas elecciones dentro del juego que se están jugando Venezuela y Estados Unidos en la región? Personalmente considero que no. Y eso es algo, junto con el caso brasilero, excepcional dentro del contexto latinoamericano.                 

Desde la llegada de la democracia al país, Chile ha demostrado algo que rara vez se ve en Latinoamérica: unitarismo. Al igual que Brasil, Chile ha tenido una serie de políticas de estado que le han permitido convertirse en uno de los países más prósperos de la región, a pesar de que los últimos resultados de la CEPAL no le favorezcan. Y el gobierno Michelet ha demostrado una visión de izquierda demasiado avanzada en la región. A diferencia de los discursos retrógados y populistas, el gobierno chileno ha encontrado formas de capitalizar e invertir sus ingresos por recursos naturales de manera sostenible y eso se ha visto reflejado en las diferentes esferas nacionales. Al igual que en países como Canadá, Brasil o Costa Rica, el cambio de mandatarios no implica un cambio radical dentro de todas las políticas nacionales. Hay un modelo básico y concertado al cual se adscriben todos los mandatarios que llegan al poder.

De esta forma, pensar que alguno de los dos candidatos principales, Piñera o Frei, va a sumarse al juego de balance de poder que existe en la región es irrisorio. Evidentemente la política exterior chilena, además de su conflicto con Perú, se ha centrado más en apoyar el liderazgo de Brasil y la visión de una unión de América Latina dentro del marco de la filosofía metapolítica, es decir, independientemente de las ideologías que reinen en los países. Ello quiere decir por una parte que la estabilidad y responsabilidad económica y política de Chile le permiten darse el lujo de no entrar dentro de la dinámica geopolítica de la región como un actor más que ayude a sumar poder a los dos principales centros en el continente, sino más bien puede determinar su propia política exterior. Y es en este punto en donde tal vez las elecciones de Chile si puedan ser determinantes.

Evidentemente el candidato con más opciones es Piñera, un candidato de derecha que está buscando promover una derecha chilena alejada del pinochetismo, quien se enfrenta a un Frei debilitado por las fracciones que La Concertación (unión de partidos socialistas chilenos) ha sufrido. Sin embargo, aparece un tercer candidato en escena, una especie de Ross Perot chileno, llamado Marco Enriquez Ominami quien ha alcanzado un puntaje considerable, aunque no significativo para pensar en una efectiva tercera opción. La tendencia más probable es una victoria de Piñera en primera vuelta, pero un traspaso de los votos de Enriquez Ominami a la compaña de Frei, lo cual a la larga podría darle una victoria. Por ende, es difícil hablar de un candidato fuerte o favorito para estas elecciones. ¿Que diferencia en materia geopolítica marcaría un eventual gobierno de Piñera frente a un eventual gobierno de Frei? Probablemente el gobierno de Frei haga mayores progresos para la conformación de un eje Santiago – Sao Paulo, como respuesta a la tendencia revolucionaria que en estos días se congregó en La Paz. Se podría pensar que la conformación de un posible eje Santiago – Sao Paulo significaría la conformación de un poderoso actor regional, además de echar por tierra al sueño bolivariano en la región, y este eje podría reforzarse con una posible inclusión de Washington pero esto podría ser ampliamente contrario y mal visto.

Sin embargo, esto no es una certeza, es probable que Frei siga con la tendencia de Bachelet de acercarse a Brasil pero sin buscar ningún tipo de alianza, lo que se podría llamar como una “alianza natural” o “alianza de afinidades”. La diferencia con Piñera, radicaría en que el candidato de derecha tal vez ni siquiera busque seguir con tal acercamiento e intente una política más independiente. Esto podría sonar más tentador en principio en la medida en que le permite al país un cierto aire de independencia y neutralidad, sin embargo, no tener aliados en la región, considerando las opciones actuales, puede terminar siendo una estrategia contraproducente. Máxime considerando la actual posición de Chile con sus vecinos. El país tiene diferencias limítrofes bastante serias para los estándares regionales, con Perú y Bolivia, y la Argentina kirchnerista no quiere saber nada sobre temas de política exterior. Dejando por fuera el tema de Venezuela, esto deja tres opciones: Brasil, Colombia o México. Los dos últimos países están muy alejados como para pensar en algún tipo de relación más cercana y no tienen los recursos como para pensar en la conformación de ejes. México ha basado su política exterior en el tema de la lucha contra el narcotráfico y la suya es una política altamente dependiente de los Estados Unidos, mientras que la política exterior colombiana es prácticamente inexistente. Así que, necesariamente Brasil es la mejor opción que tiene Chile.

¿Puede el bolivarianismo entrar en Chile? Actualmente esa posibilidad es bastante improbable. La alternativa más plausible sería por medio de Enriquez Ominami, aunque es difícil pensar en el tipo de políticas que podría adoptar un gobierno bolivariano en Chile. La otra opción bolivariana para Chile radica en el actual secretario general de la OEA, Sr. Manuel Insulza, quien ya ha recibido duras críticas por la politización a la que ha sometido al organismo, la cual tuvo su clímax en la forma como se manejó en el conflicto de Honduras. Sin embargo, considerando que Insulza no alcanzará a ser candidato para estas elecciones, y considerando la posibilidad de que Estados Unidos no le de su apoyo para la reelección como secretario de la OEA, lo cual podría ser un golpe serio a sus aspiraciones políticas nacionales, y además, considerando la escasa probabilidad de que el modelo bolivariano se pueda mantener, al nivel regional que tiene actualmente, por otros cinco años, casi se podría decir que Chile va a estar muy por fuera del juego regional.

EL CONFLICTO EN HONDURAS: LA OEA PARA LAS DUCHAS PARTE II

In Uncategorized on julio 11, 2009 at 7:39 pm

La posición de Estados Unidos con respecto a asuntos latinoamericanos siempre es polémica. Esto generalmente se debe a que los intereses de Estados Unidos generalmente son distintos a los de América Latina, por un lado, pero, por el otro, también es un hecho que atacar a los Estados Unidos se ha convertido en una base para hacer política dentro del continente. Desde este punto de vista, cuales quiera sea la posición que tome el coloso del norte, siempre será criticada de alguna manera u otra: si interviene entonces es imperialista, si no lo hace, entonces es indiferente ante el sufrimiento de los pueblos latinoamericanos. Y tal vez eso logre explicar la posición del presidente Obama con respecto al conflicto en Honduras.

En su línea de entablar un nuevo tipo de relaciones con América Latina, seguramente consideró más apropiado apoyar el clamor popular del continente de restituir a Zelaya y condenar el golpe antes que seguir polemizando con sus vecinos del Sur. Sin embargo, el debate que se mostró en el senado norteamericano, sumado a la presentación que hicieron los expertos llamados para dar su opinión sobre el conflicto en Honduras, dejó en claro que esa posición no ha encontrado el apoyo unánime dentro del sector político de los Estados Unidos.

El presidente Obama ha recibido críticas de parte de los republicanos porque consideran que está alineándose con el bolivarianismo y la OEA en este asunto, aunque los demócratas apoyan la decisión de condenar el golpe y pedir la restitución de Zelaya. Quedó claro que hay una polarización casi total y que también en EEUU hay dos bandos quienes obviamente tienen sus propios intereses políticos por encima de encontrar una solución justa al asunto. Personalmente considero que la determinación del país más poderoso del planeta, de tomar posición en beneficio de cualquiera de las partes en conflicto es un error, porque implica una intromisión dentro de los asuntos internos del país y aleja las posibilidades de que se llegue a un acuerdo político dentro del país.

No obstante, antes que calificarlo de “contradicción interna del imperio”, como la llama el presidente Chavez, considero, así como lo dije en una entrada anterior, que la forma de analizar el asunto se ha hecho de forma muy acelerada y esto simplemente está llevando a que exista polarización dentro de las facciones que apoyen a Zelaya o las que apoyen a Micheletti.

¿Como puede ser de otra manera? Las posiciones de ambos son irreconciliables, y ambos quebrantaron la ley, y eso pareciera llevar al dilema de tener que escoger entre uno de los dos: o se apoya a Zelaya y se le restituye en el poder, o se apoya a Micheletti y Zelaya termina errante de país en país respaldado por la comunidad internacional. Sin embargo, tal vez haya una solución intermedia.

Y tal vez la posición de Estados Unidos, antes que aliarse por conveniencia, pueda estar encaminada a dejar el liderazgo en manos de otras instituciones supranacionales para lograr un acuerdo entre las partes. Ahora ¿es posible salir de este dilema, Zelaya o Micheletti, y ver la situación de otra manera?

Quisiera proponer unas consideraciones en principio:

  1. Como lo dije en escritos anteriores, acá hay una variable jurídica: tenemos dos bandos, los cuales violaron la ley. Por ende, ninguno de los dos debería estar fungiendo como presidente de la nación hondureña.
  2. Las pretensiones de ambas partes son irrealizables, lo que complejiza el asunto aún más. No se puede permitir que Zelaya ande vagando por ahí sin que pueda regresar a su país, como es su derecho, pero tampoco se le puede reinstalar en el poder. Si Zelaya fuera reinstalado en el poder, la  gobernabilidad de su mandato sería prácticamente nula y tendría a todas las instituciones del Estado en su contra, lo cual seguramente haría que el país entre en un proceso de desestabilización política bastante serio. Además restituir a Zelaya implica mandar el mensaje que un presidente evidentemente está por encima de la ley, y por tanto le puede pasar por encima cuando le plazca, y América Latina ya ha tenido suficiente de esa filosofía. Sin embargo, la comunidad internacional no puede permitir que se haya expulsado a un presidente de su país y no se le permita regresar.
  3. Evidentemente tiene que haber una persona responsable por esa expulsión. Según los militares, ellos llegaron con una sentencia del Tribunal Contencioso Administrativo de Honduras, fechada en Junio 26 de 2009, y una Resolución del Congreso, la cual dictaminaba que se debía capturar a Manuel Zelaya y además se confirmaba su remoción del poder. En ninguna parte de dichos documentos se decreta expresamente que el presidente debía ser expulsado del país y se le debía negar su regreso. Alguien tuvo que tomar esa decisión de acuerdo con un cálculo político específico y a un nivel evidentemente táctico. Infortunadamente, ha sido difícil determinar quien es esa persona debido a que las instituciones de Honduras mantienen un silencio hermético y se han negado a identificar a la persona que tomó la decisión de sacar a Zelaya del país. Además, ninguna de las instituciones hondureñas parece muy interesada en el presente en indagar mucho sobre el asunto. Este tema aunado al hecho de que no permitan el regreso de Zelaya al país, es uno de los factores que tiene a la presidencia del Sr. Micheletti en el ojo de la tormenta.
  4. Siguiendo este orden de ideas, es importante recordar que en este asunto hay dos hechos distintos, que tanto la OEA, los países bolivarianos y EEUU continuamente insisten en omitir: por un lado está la decisión de destituir a Zelaya por haber insistido en cometer una acción ilegal, y por otro está la ejecución de la pena impuesta. Es decir, por un lado está el hecho de que Zelaya está sindicado de cometer un delito, y la Corte Contencioso Administrativa emitió sentencia para pedir su captura, se le destituyó, y siguiendo los mandatos de la constitución, el poder debería pasar a su vicepresidente, pero este renunció a su cargo para lanzarse a candidato, y por ende el poder pasa al presidente del Congreso, es decir, al Sr. Roberto Micheletti. El otro asunto es que la destitución se hizo por medio de una violación a los Derechos Humanos y alguien tiene que responder por ello.
  5. Manuel Zelaya violó las leyes de Honduras y debería ser sometido a juicio por ello, sin embargo, es complicado que el Sr. Zelaya pueda enfrentarse a un juicio si no se le permite regresar al país.

Considerando estos hechos se pueden formular algunas medidas encaminadas a una solución que no deje ganadores ni perdedores en este conflicto:

  1. Presionar para que Manuel Zelaya pueda regresar a Honduras, pero no en calidad de presidente restituido, sino para que responda ante la autoridad hondureña competente por la legalidad o ilegalidad de sus actos mientras fungía como presidente de Honduras.
  2. Ante la imposibilidad de identificar a una persona responsable por la decisión de expulsar a Zelaya y ante la negativa de las instituciones hondureñas de permitir su regreso, iniciar acciones para responsabilizar al estado Hondureño ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la expulsión de Manuel Zelaya y su negativa para permitirle regresar el país para ser juzgado como debería hacerse.
  3. Presionar para que se adelanten elecciones en Honduras, con veeduría internacional de tal manera que haya un nuevo presidente electo legítimamente.
  4. Alternativamente presionar para una renuncia de Roberto Micheletti y que la presidencia temporal en Honduras sea asumida por quien le sigue en la línea de sucesión, es decir por el Presidente de la Corte Suprema, mientras se llevan a cabo las elecciones correspondientes y se posesiona el nuevo presidente.

Ahora ¿como es posible que el presidente Obama ande haciendo discursos por África en los que condene el hecho de que los mandatarios africanos estén modificando la constitución para quedarse en el poder, cuando anda apoyando la restitución de Zelaya y ande buscando acercamientos con Chavez, Kirchner, Correa o Morales y siga relacionándose con Uribe, que están haciendo exactamente eso mismo en América Latina? ¿Tiene esto algún sentido?

ECUADOR Y COLOMBIA: UN CONFLICTO SIN GANADORES

In Uncategorized on julio 10, 2009 at 8:22 pm

Las recientes decisiones de la Interpol con respecto a la mexicana Lucía Morett y al ex-ministro Santos, han reavivado el prolongado conflicto entre Colombia y Ecuador. En primera instancia, la decisión de la Interpol de emitir orden de captura contra Morett, pero abstenerse de cualquier acción en el caso de Santos puede en un primer momento parecer como si la policía internacional se hubiera politizado, actuando en favor de Colombia y en detrimento de Ecuador, pero en realidad no es así.

La explicación es simple, pero primero hay que considerar la naturaleza de este conflicto, visto desde un principio. El primer hecho que es necesario resaltar es la innegable realidad de que este conflicto permaneció latente desde el momento en que la filosofía geopolítica de ambos presidentes (Colombia y Ecuador) se volvió netamente contradictoria; sin embargo, el asunto se convirtió en un conflicto expreso debido a un hecho que es indudablemente responsabilidad completa del gobierno colombiano. Y en esto no cabe discusión: el mismo presidente Uribe, en los momentos siguientes a la realización del ataque que dio muerte a Raúl Reyes declaró que se él hacía completamente responsable de todas las consecuencias que el ataque pudo traer. Infortunadamente, los efectos de semejante ataque ampliamente sobrepasaron los beneficios de haber dado de baja a un criminal buscado por la Interpol como era el caso de Raul Reyes, así que el cálculo político del presidente Uribe al momento de autorizar el ataque, así como el cálculo político de las institucionalidad hondureña al momento de decidir la expulsión de Zelaya, fue un penalty que se fue muy por encima del travesaño.

Y es que el asunto es que esos cálculos errados, como se pretende mostrar a continuación, pueden a tener grandes consecuencias a futuro, que pueden resultar siendo perjudiciales para su gestión.

Quisiera explayar sobre este punto antes de continuar. Parece ser que el presidente Uribe jamás se imaginó que el ataque sobre el campamento de Raúl Reyes iba a tener las consecuencias tan supremas que de hecho ha tenido hasta el momento, y al oírlo hablar, pareciera que aún no ha logrado hacerlo. Quisiera enumerar algunas de esas consecuencias brevemente:

–          Le sirvió en bandeja de plata, sin pedir nada a cambio y de manera gratuita, la gallina de los huevos de oro a su homónimo en Ecuador, quien es su vez es uno de sus grandes opositores. La política exterior ecuatoriana era prácticamente inexistente antes de Marzo 1 de 2008. El ataque de 2008, le dio al gobierno ecuatoriano, no solo un eje sobre el cual soportar su política exterior y proyectarse como un actor en el continente, sino que también le permitió a nivel interno conseguir un amplio apoyo popular al poder identificar ante su pueblo un enemigo común: su vecino del norte. Y es por esta misma razón que es muy difícil pensar en una solución a las diferencias entre ambos gobiernos mientras ambos presidentes sigan en el poder. Así que, en conclusión, me arriesgo a proponer que el presidente Correa, irónicamente, le debe su reelección en gran parte a la falta de puntería política de su ubérrimo homólogo del norte.

–          Sentó un precedente sumamente peligroso. Recientemente el presidente Chavez denunció que había paramilitares colombianos disparando hacia la frontera de Venezuela. En términos realistas ¿que le impide proceder de la misma manera como procedió el gobierno colombiano ante la amenaza del criminal Reyes en Marzo de 2008? Obviamente el presidente Chavez ha demostrado ser muy hábil al momento de hacer cálculos políticos, y por ende la posibilidad de que proceda de esa manera es remota, pero la pregunta permanece ¿que le impide hacerlo, cuando el gobierno colombiano hizo lo mismo y prácticamente se salió con la suya?

–          La posición geopolítica colombiana con respecto al continente decreció, mientras que la de Ecuador se mejoró sustancialmente. Esto no se debe tanto al hecho de la vuelta a la izquierda que está presenciando América Latina en la actualidad. Personalmente, prefiero arriesgar dos hechos que contribuyeron a esto: la forma como el gobierno colombiano presentó su política de seguridad democrática ante sus vecinos, por una parte y, el ataque como tal de la otra. ¿Es posible que, de haberse molestado en entender la lógica del resto del continente, el gobierno colombiano hubiese logrado una mayor cooperación de sus vecinos, aún así tengan posiciones ideológicas totalmente distintas? Pienso que si. Si el gobierno colombiano hubiera logrado entender la lógica de la política latinoamericana desde mediados de la década, no hubiera utilizado los mismos términos que utilizó cuando fue a buscar apoyo en Estados Unidos y Europa y, además, hubiera identificado lo que se podría esperar de los gobiernos del continente, habría logrado mejores resultados de los que obtuvo. No lo hizo de esa manera y esto también ha sido muy aprovechado dentro de las gestiones de política exterior del gobierno del Ecuador.

–          El gobierno ecuatoriano ha logrado capitalizar de manera exitosa el asunto de los ataques de Marzo ¿pero porque no ha obtenido lo que ha pedido? Básicamente se debe, primero al hecho de que se ha sobrepasado al calificar la magnitud del hecho, y no es posible que sea distinto, la base de la política exterior ecuatoriana está en ese asunto. Por ende, ha buscado desesperadamente una condena y unas disculpas del gobierno colombiano por todos los medios posibles, el anuncio de que iba a acudir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos es la prueba más práctica de ello, y así está desgastando poco a poco su posición geopolítica. Por el otro lado, también se debe a la habilidad del gobierno colombiano para esquivar y contraatacar las estrategias lanzadas desde Quito para obtener las disculpas y la condena internacional que desea. Es importante resaltar que en todo caso, cada vez que el gobierno colombiano logra contrarrestar la estrategia ecuatoriana, el gobierno de Rafael Correa reacciona con medidas tendientes a perjudicar a Colombia con respecto a las relaciones con el Ecuador, la aplicación de la salvaguardia a los productos colombianos es la prueba más reciente. Si bien es cierto que siempre hay una justificación, porque efectivamente la balanza comercial entre ambos países perjudicaba al Ecuador, no se puede desconocer el hecho de que la decisión se toma en medio de un contexto en el cual las relaciones entre ambos países están muy deterioradas y evidentemente estas decisiones también le sirven al gobierno ecuatoriano para demostrar determinación. El tema es que estas decisiones, a la larga también van a terminar perjudicando al mismo Ecuador, aún así en el corto plazo se vean como decisiones necesarias.

–          La otra consecuencia geopolítica del ataque de Marzo es que el gobierno colombiano se cerró la posibilidad de una eventual acción ante la ONU en apoyo a su lucha contra los ejércitos organizados de criminales que actualmente rondan por la región. De haberse abstenido de lanzar el ataque sobre territorio ecuatoriano, y haber sido un poco más estratégico, el gobierno colombiano podría haber reunido las pruebas suficientes para presentar un caso ante la ONU con base en el artículo 51 de la Carta, el cual reza: “Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectarán en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acción que estime necesaria con el fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.” Esta, la cual fue la misma estrategia que utilizó Estados Unidos para obtener apoyo en su ataque a Afganistán, le hubiera permitido a Colombia reforzar sus fronteras y obligar al gobierno de Ecuador a una mayor acción contra los grupos ilegales en las fronteras, además habría podido aprovechar la oportunidad que le daba el tener de aliado al gobierno estadounidense en su campaña en la ONU. Sin embargo, el haber atacado le permite a Ecuador una defensa sólida, ya que evidentemente se atacó su territorio y por ende, el artículo 51 también es aplicable en ese caso en favor del Ecuador.

–          En términos generales, actualmente tenemos a dos gobiernos totalmente intransigentes, los cuales no parecen muy dispuestos a negociar sus condiciones, y las condiciones de ambos son irreconciliables. A nivel más local, esto ha llevado a que haya dos ejércitos luchando contra un enemigo común: el crimen en la frontera. Sin embargo, no existe la más mínima cooperación entre ellos, y los únicos que se ven favorecidos por esta absurda situación son los guerrilleros y paramilitares que ya saben que pueden cometer crímenes en cualquiera de los dos países y cruzar la frontera: allí el ejército que los estaba persiguiendo ya no los puede perseguir más. En pocas palabras, la decisión del presidente Uribe de bombardear territorio ecuatoriano permitió la baja de un criminal y algunos de sus secuaces pero, a su vez, le dio luz verde a todos los demás criminales a cruzar la frontera con mayor libertad, al obliterar totalmente cualquier posibilidad de actuación conjunta entre los ejércitos de ambos países.

Teniendo en cuenta esta situación, y entendiendo que el conflicto es un conflicto mayoritariamente político, es fácil entender las razones por las cuales la Interpol emitió orden de captura contra Lucía Morett, pero se negó a emitir una orden contra el Ministro Santos. La diferencia básica entre ambos es que mientras Lucía Morett estaba de juerga con un criminal, Santos se desempeñaba como Ministro de la Defensa de la República de Colombia. Mientras el caso de Morett es un caso eminentemente jurídico, en donde claramente hay motivos para creer que hubo una conducta criminal de parte de la acusada, en el caso del exministro Santos, demostrar esa responsabilidad jurídica es mucho más difícil, y esto hace que haya un tinte eminentemente político en la orden de captura que emitió el Sr. Juez de Sucumbíos en su contra.

El asunto espinoso en todo este caso, es que por lo anteriormente expuesto, se puede sacar la conclusión de que el conflicto no solamente está lejos de solucionarse dentro de un futuro cercano, sino que, por el contrario, tenderá a agravarse con consecuencias impredecibles, sobre todo si se considera que Venezuela está actuando de espectador cercano de la situación y ya demostró su disposición de tomar las acciones necesarias si se alcanza cierto grado de hostilidad, lo cual significaría un escalamiento del conflicto.

Considero que una condición sine qua non para que este conflicto se solucione tiene que pasar por la salida de ambos presidentes y su restitución por dos presidentes con más disponibilidad de negociación y un poco más de visión geopolítica, pero Alvaro Uribe ya se prepara para una tercera reelección y Rafael Correa acaba de ser reelegido, razón por la cual este conflicto da pocas señales de estar cercano a terminarse, y muy seguramente las órdenes de captura no serán lo último que oigamos de esta situación. 

 

LA CONEXIÓN PERUANA

In Uncategorized on julio 9, 2009 at 5:13 pm

El paro que se realizó ayer en el Perú tiene unas importantes implicaciones geopolíticas. En primera instancia, puso de frente el surgimiento de una especie de “consciencia de etnia” entre los indígenas latinoamericanos. De esta forma, lo que inició siendo una protesta de los indígenas amazónicos del Perú, terminó recibiendo el apoyo de los indígenas del Sur del país, los nativos del sur del Ecuador e incluso los indígenas de México.

Según la Agencia EFE, varias organizaciones indigenistas de México enviaron una carta a las Naciones Unidas en México en la cual se demandaba un “alto al genocidio del Perú”. Y esta unión no es un asunto menor, la causa indígena está logrando grandes logros en ciertos países, ya pusieron un presidente en Bolivia, y han logrado que tanto Bolivia como Perú, reconozcan la existencia de una nación Aymara aunque esta no sea un territorio independiente. Creo que en el futuro se podrían identificar cuatro grandes focos indígenas a nivel geopolítico, los cuales seguramente alcanzarán más victorias en el futuro y cuya unión tenderá a hacerse más fuerte, debido a su aversión hacia las políticas de los mestizos.

Cada uno de estos focos tiene sus particularidades y contextos muy distintos: en primera instancia están los indios mapuches en el sur del continente, quienes no gozan del bagaje históricos de los indios que están más al norte, pero que han logrado hacerse sentir en Chile y Argentina y se han convertido en una fuerza política dentro de ambos países. A pesar de que no son considerados indígenas nativos del sur del continente como tal, los Mapuches han logrado alcanzar una importancia política y social tal, que hasta tienen oficinas en Londres. De esta forma han podido hacerse sentir en Europa.

Por el otro lado están los Aymaras, indígenas del Titicaca, que tienen su territorio entre el sur del Perú y el Norte de Bolivia. Los Aymaras se han convertido en el “monopolio legal de la fuerza” dentro de su territorio y desde 2005 han demostrado que son un factor determinante dentro de la gobernabilidad Boliviana.

El otro foco indígena importante son los indígenas  del sur del Ecuador. Hasta antes de Rafael Correa, Ecuador se había convertido en un país sumamente inestable políticamente porque no había presidente que durara más de dos años, todo gracias a la capacidad de los indígenas del sur del Ecuador de paralizar su región del país para satisfacer sus demandas. Actualmente el presidente Correa ha logrado mantenerlos con el gobierno debido a su posición de izquierda, aunque el asunto con Colombia tal vez haya ayudado al presidente Correa a mantener ese sólido apoyo de todo su pueblo.

Finalmente están los indígenas de México quienes ya han hecho varias apariciones dentro de la ONU en pos de sus intereses. Estos indígenas han apoyado revoluciones armadas como la de los yaquis y los yoris a comienzos del siglo XX o la formación del EZLN en el estado de Chiapas.

Estos cuatro focos indígenas tienen en común el hecho de que tienen una posición de extrema izquierda, la cual mezclan con ciertos elementos nacionalistas y las exigencias de reivindicaciones históricas, y tienen una profunda aversión hacia los Estados Unidos, lo que se ha convertido en terreno fértil para el movimiento bolivariano, el cual no ha hecho ojos ciegos a este hecho. El presidente Chavez en varias ocasiones ha pronunciado discursos en defensa de los intereses indígenas en general y ha celebrado eventos de reivindicación sobre los derechos de los indígenas. En un discurso de defensa de los yuxtis, el presidente Chavez enfatizó: “Hoy 12 de Octubre, es bueno decirlo también, tenía que llegar una revolución para que nosotros dejáramos de celebrar aquellas celebraciones absurdas que hacíamos rindiéndole honor a quienes vinieron a atropellar a nuestros abuelos, rindiéndole honor a quienes vinieron a ejecutar uno de los más grandes magnicidios que se registren en la historia de los pueblos, quiero rendir tributo hoy a los mártires aborígenes de esta tierra.” (Tomado de la página web http://www.youtube.com/watch?v=r-Wbka0pf1I).

Efectivamente, el movimiento bolivariano ha logrado capitalizar este sentimiento indígena a su  favor. No es de extrañar que tenga bajo su poder a tres de los países donde se encuentran los antes mencionados focos, y no haya escatimado esfuerzos para hacerse con los dos restantes. Evidentemente tanto Rafael Correa en Ecuador como Evo Morales en Bolivia han mostrado su adhesión incondicional al proyecto bolivariano. En el caso de Argentina, la adhesión no es oficial, en la medida en que la presidenta Kirchner ha sabido mantenerse en el centro, sin embargo, la financiación de la deuda argentina por más de 5000 millones de dólares por parte del gobierno venezolano por medio de la compra de los bonos de deuda argentinos, es suficiente para concluir que el gobierno argentino es un aliado indiscutido del movimiento bolivariano, aunque en este caso, los indígenas mapuches no hayan jugado un papel preponderante.

En cuanto a los otros dos focos, su posicionamiento geopolítico los hace una presa demasiado tentadora como para que el proyecto bolivariano no escatime esfuerzos para establecerse allí. Tener a México y/o a Perú dentro del proyecto Bolivariano, le daría la fuerza decisiva que podría convertirse en el punto decisivo para lograr un proyecto bolivariano suramericano, ya que le permitiría tener otro país grande dentro del ALBA (Alianza para nuestros Pueblos de América) y le daría a dicha unión el impulso necesario para convertirse en una unión decisiva, una especie de bloque de votación al momento de decidir asuntos dentro de la OEA. Además, la unión de alguno de estos países grandes podría traer consigo la adhesión de otros países pequeños de América Latina, y la concertación de un importante eje Buenos Aires – Lima l Caracas – Ciudad de México. Por esto, las elecciones dentro de estos países revisten un carácter de suma importancia para el movimiento bolivariano.

En México, la instalación de un gobierno que logre una coalición indigenista-bolivariano vio su posible materialización con el candidato Andrés López Obrador. Aunque no hay evidencias ciertas sobre algún tipo de apoyo a la campaña de López Obrador si es un hecho que hay una evidente cercanía entre los dos discursos, hasta el punto de que el diario The New York Times ha advertido la preocupación de ciertos analistas de que, en caso de llegar al poder, López Obrador probablemente siga por la vía bolivariana.

Sin embargo, el futuro de López Obrador en México no es claro ya que el gobierno de Calderón ha logrado hacer que el problema del narcotráfico suba al tope de la agenda en México, y también ha logrado neutralizar puntos neurálgicos del discurso de López Obrador como el petróleo. Finalmente, considerando la historia mexicana y los eventos de las últimas elecciones presidenciales en México, es bastante improbable que las instituciones mexicanas permitan la llegada de López Obrador al poder.

Considerando esto, los ojos bolivarianistas están centrados entonces en su otra tentadora presa: el Perú.

El gobierno de Alan García tiene una responsabilidad muy grande: de su gobierno depende en gran parte que la “tendencia bolivariana” obtenga el apoyo necesario en  Perú por medio del ascenso de Ollanta Humala al poder. Y los recientes paros indígenas son el pavimento para la construcción de la carretera que pueda llevar al candidato Humala, quien ya ha sido acusado de recibir apoyo económico de fuentes venezolanas. Ahora las esperanzas bolivarianas se centran en las elecciones en Perú del 2011, en donde llegará un candidato Ollanta Humala quien alcanzó una votación del 48% en la segunda vuelta de las elecciones pasadas y ganó en la primera vuelta, y con un gobierno de Alan García desgastado.

Las implicaciones de tener un mandatario bolivariano en Perú son enormes, porque le permite al bolivarianismo construir un corredor andino que vaya desde el Paraguay hasta Ecuador, y le permitiría tener el bloque demasiado poderoso considerando la situación geopolítica actual, mientras que aísla a sus principales “obstáculos”: Chile, Brasil y Colombia.

De esta forma, la conexión Peruana puede ser decisiva en 2011 para definir el futuro del movimiento bolivarianista, y los indígenas que pudieron paralizar a todo el país, pueden ayudarle al bloque bolivarianista para inclinar la balanza.

LAS CIUDADES DE AMÉRICA LATINA SE ABARATAN

In Uncategorized on julio 8, 2009 at 4:28 pm

La consultora internacional Mercer ya emitió su estudio anual sobre la carestía en las ciudades del mundo para los inmigrantes, y los resultados muestran una situación bastante dispareja en América Latina.

Lo más notorio de la lista es el milagro argentino. No puede pasar inadvertida la forma como el país ha ido saliendo de la caída tan abrupta que tuvo en 2001 y ha vuelto a levantar su economía, para ponerse al nivel de la región. Mientras anteriormente se encontraba en el puesto 138 entre 150 ciudades, ahora subió hasta el puesto 112, por encima de la frenada Bogotá, que tenía el puesto 87 y ahora se encuentra en el 120.

Bueno, siendo sinceros, de milagro más bien poco, el encarecimiento de Buenos Aires no se debe precisamente a una mejoría dentro de las condiciones de vida de la población sino a la inflación que sigue oscilando alegremente en la economía argentina. Atrás quedaron los tiempos de la hiperinflación en donde se hablaba de variaciones exorbitantes, pero no se puede desconocer que en Noviembre del 2007, los precios del tomate pasaron de Ar$ 5.00 el kilo a Ar$ 20.00 por kilo. Lo cual es un asunto importante considerando que los hábitos alimenticios de los argentos básicamente se reducen a innovadoras formas de mezclar carne, queso y tomate. Este año los servicios se fueron por las nubes y claro, eso se ve como inflación, lo cual le permite a la ciudad porteña subir 26 puestos.

Caso distinto es el de Bogotá, que se ha venido abaratando debido a la caída de la calidad de vida en la ciudad. No es coincidencia que la caída de Bogotá en el ranking de las ciudades más caras, corresponda con la caída de Colombia en el índice de Desarrollo Humano de la ONU desde el puesto 75 a nivel mundial al puesto 80, por debajo del Perú, quien estaba en puesto 87 en el 2007 y ahora se ubica en el puesto 79. Bogotá se ubica en el puesto 120 de las ciudades más caras, entablando fiera lucha contra la Ciudad de Guatemala que está en el puesto 119 y la ciudad de Lima que está de puesto 122. Además ha probado ser mucho más cara que su homologa Quito, quien está en el puesto 136, a pesar de tener una economía dolarizada.

Santiago de Chile, que hasta hace muy poco tiempo era criticada por su alto costo de vida, actualmente se encuentra en el puesto 128. Chile se encuentra en alerta, al atravesar por el momento económico más crítico de su economía en 50 años. Los mercados cerraron a la baja en el mes pasado por sexto mes consecutivo, y la situación no parece encontrar la salida.

Y están también los ejemplos extremos, como son el caso de Asunción y Monterrey que están en la parte inferior de la tabla, en los puestos 143 y 141 respectivamente, justo por debajo de Johannesburgo; y el ejemplo de La Paz, en donde la devaluación de la moneda ha llegado hasta el punto de no aparecer siquiera dentro de las 150 estudiadas.

Pero la devaluación no ha atacado por igual a todos los países de América Latina. Para este año, la ciudad de Caracas dio un espectacular salto desde el puesto 90 hasta el puesto 15. Esto se podría entender desde la óptica de la caída de los precios del petróleo, debido a que la economía de Venezuela depende en gran medida de su petróleo, su caída necesariamente tuvo que encarecer los costos de vida.

Sin embargo, el cambio fue demasiado abrupto. La ciudad de Caracas es aparentemente más cara que la ciudad de Dubai (puesto 20), Los Angeles (Puesto 23), Tel Aviv (Puesto 17) e incluso Londres y Oslo que le están pisando los talones con los puestos 16 y 17 y mucho más cara que Washington que está en el puesto 66. Lo cual contrasta bastante con la huelga de hambre iniciada por el alcalde de Caracas, Antonio Ledesma en protesta ya que, según él, no tiene presupuesto, aunque el gobierno lo niega.

¿ES POSIBLE UNA ALTERNATIVA DE LA TERCERA VÍA PARA AMÉRICA LATINA SIN QUE ESTA SE CONVIERTA EN POPULISMO?

In Uncategorized on julio 8, 2009 at 2:27 am

Para responder a esta pregunta es importante aclarar que es la tercera vía, que es el populismo y cual es la diferencia entre ambas.

Actualmente el concepto de Tercera Vía es un concepto amplio y actualmente no existe un consenso general sobre su definición, y por ende incluye pensadores desde Keynes o Durkheim hasta Tony Blair, en el caso de Europa, y en Latinoamérica puede incluir las propuestas de algunos de los actuales gobiernos, ya que de alguna forma u otra, están separadas de las propuestas del liberalismo y del socialismo y se presentan como una alternativa diferente para resolver los problemas de la sociedad.

Desde esta óptica, gobiernos tan distintos como el de Oscar Arias en Costa Rica, Michelle Bachelet en Chile, Mauricio Funes en El Salvador, los Kirchner en Argentina, Lula en Brasil o Alan García en Perú pueden considerarse incluidos dentro de la propuesta de la Tercera Vía. A pesar de que es sumamente temerario actualmente intentar hablar posiciones políticas, la tercera vía se podría enmarcar dentro de lo que se llaman las posiciones de centro: centro-centro, centro-izquierda y  centro-derecha. Además de estas también habría que considerar la fundación de la poco creíble posición del extremo-centro, a la cual se consideran adeptos personas como Mariano Rajoy en España y el Presidente Uribe de Colombia, aunque todavía no esté muy claro exactamente en que se diferencia de sus tres antecesores.

Esta vaguedad conceptual ha hecho que el rango de propuestas y pensamientos de la tercera vía sea tan grande que exponerlos todos puede convertirse en un trabajo de titanes, por eso, basta con entender la propuesta como un grupo de ideas que no podrían ser clasificadas como dentro del pensamiento liberal ni como dentro del pensamiento socialista.

Ahora ¿que es el populismo? Lo primero que cabe resaltar sobre el populismo es que es un movimiento político netamente latinoamericano. Parte del mismo se enmarca dentro de la Tercera Vía, como es el caso del General Perón en Argentina o de Getulio Vargas en Brasil; pero también puede haber populismo que no sea considerado de tercera vía, como es el caso del Presidente Hugo Chavez en Venezuela o del General Velasco en Perú, quienes son exponentes del populismo visto desde el enfoque socialista. Finalmente gobiernos como el Álvaro Uribe en Colombia o el de Getulio Vargas en Brasil son ejemplos de populismo desde el liberalismo.  

El populismo cuenta con varias características que le son comunes. En primera instancia, es un fenómeno netamente personalista. Aparentemente solamente hay una persona en el mundo que puede arreglar los problemas del país. Contrario a los casos de países con ideologías tan diversas como China, Rusia, Estados Unidos o Inglaterra, en donde el desarrollo vino de la mano de una estrategia de largo plazo implementada en el marco de un acuerdo entre las todas las fuerzas políticas reinantes y un compromiso total con ciertos valores sociales, el populismo solamente acepta que haya una persona capaz de sacar al país del apuro en el que supuestamente lo metieron los que no concuerdan con los planteamientos populistas del momento. Es debido a este personalismo que, de ahora en adelante, antes que hablar del populismo es mejor referirse al populista.

El populista se asegura su nombre en la posteridad poniéndole un “ismo” a su apellido, de tal manera que se sepa que fue él quien indiscutiblemente guió las huestes hacia la victoria: Uribismo, Velasquismo, Peronismo, Vargismo, etc. El populista encarna una defensa de la moral que se expone como ejemplo para el pueblo, pero la cual en ningún momento se espera que el pueblo adopte, p.e.: Hipólito Yrigoyen es considerado completamente democrático y completamente nacionalista.

El populista se declara amigo del pueblo: siempre hay un personaje malo que pueden ser las élites nacionales o los gobiernos extranjeros, la pobreza o algún grupo delincuente en particular, los cuales quieren acabar con el pueblo. Afortunadamente el populista surge como salvador indiscutible que llevará al pueblo por caminos nunca antes soñados, lejos del mal. Aparentemente el populista está revestido de una especie de aura que le impide equivocarse. Y así encarna una contradicción muy obvia, esta radica en que son amigos del pueblo (por pueblo entiéndase los pobres en el caso del populismo de izquierda, y la gente decente en el caso de los populismos de derecha, para el populista no es posible considerar que la nación la conforman todos los habitantes del país), pero no están en disposición de anteponer los intereses de su pueblo ante sus intereses personales. Esto se puede ocultar fácilmente porque su relación cercana con el “pueblo” hace que sus intereses personales sean los intereses de su pueblo también. De esta manera tienen carros grandes, desde los cuales saludan a la gente, grandes terrenos y viven en grandes palacios, todo lo cual hacen en el mejor interés de su pueblo a quien dicen defender.

La tercera característica es que los populistas son esencialmente cortoplacistas y por ende, dan la sensación de ser eficaces. El discurso populista se ve soportado por un conjunto de pequeños cambios a la realidad cotidiana nacional y grandes cambios institucionales que tienen que ser visibles para mostrárselos a su pueblo: una calle limpia, más criminales en las cárceles, una visita ocasional del doctor al barrio pobre, más comida gratis o simplemente un cheque mensual de parte del estado, son suficientes para poner todas las esperanzas en manos del populista. Todo esto tiene que estar acompañado de una profunda reforma del Estado para demostrar como es que ahora las cosas se están haciendo diferentes. Sin embargo no existe en realidad una concepción de sociedad o estado en el futuro, y la concepción de sociedad y estado en el presente está enmarcada dentro de los términos de buenos (el populista y sus seguidores) y malos (todo el que no piense como el populista). El futuro simplemente se reduce a la existencia de una sociedad y estado sin malos, p.e.: Colombia sin FARC, Venezuela sin oligarquía, Ecuador sin colombianos, Argentina sin ingleses o Bolivia sin espías americanos.

El populista hace énfasis en la necesidad de una mayor participación del pueblo, siempre y cuando dicha participación no vaya en contra de sus intereses personales, anteriormente se veía reflejado en la instauración de referendos, plebiscitos y demás mecanismos típicos de la democracia participativa, pero actualmente las consultas populares también están acompañadas de espacios en televisión o radio los fines de semana, para que el país entero pueda disfrutar de la magnanimidad y pueda apreciar las calidades inigualables de su líder único. Sobra decir que la mayor inclusión de los mecanismos participativos se hace al mismo tiempo que se le da un golpe mortal a las elecciones libres, periódicas y transparentes y a la oposición. El populismo es antidemocrático por excelencia.

Finalmente la fluidez discursiva, la increíble capacidad de hacer debates semánticos de problemas verdaderos y esa relación tan cercana que tienen con el pueblo, hacen que el populismo no tenga un modelo de desarrollo o una visión de futuro. Casos como el de Getulio Vargas en Brasil y Perón en Argentina en donde no hay una visión a futuro holística del país sino un conjunto de medidas provisorias y paliativos, los cuales no siguen un modelo de desarrollo. Verbigracia, el modelo de Perón, el cual pudo haber seguido un modelo de país, pero, siguiendo la lógica personalista del populista, se limitó a su tiempo de vida. Por ello, a raíz de su muerte, salieron mil vertientes del fenómeno peronista, las cuales muchas veces terminaban siendo diametralmente opuestas, no está de más decir que tanto Carlos Menem como su opositor Nestor Kirchner son del partido justicialista. En la actualidad, el peronismo solamente puede definirse como la plataforma política más grande y más poderosa de la Argentina.

Bien, delineados los conceptos de populismo y Tercera Vía, cabe la pregunta ¿es posible una alternativa de la Tercera Vía para América Latina sin que esta se convierta en populismo? Obviamente.

¿Han existido casos en los que se ha llegado a una alternativa de Tercera Vía sin caer en la trampa populista? Tal vez el caso más representativo de esto es el de José Batlle Ordoñez en Uruguay. ¿Porque no podría considerarse a Batlle Ordoñez como un populista? Porque Batlle Ordoñez por lo menos tenía una concepción de Estado, más allá de la veneración de su propia persona. El Estado era concebido como un ente encargado de controlar la economía, una especie de descendiente del Estado Benefactor, por medio de monopolios estatales y así como de las regulaciones sociales; desde esta óptica el Estado estaría a cargo de intervenir, redistribuir los recursos y amparar a los ciudadanos. El batllismo concebía a la sociedad bajo este sistema de gobierno, como una sociedad la cual sería mayormente de la clase media e impulsada por una próspera economía.

Más allá de que exista un acuerdo o desacuerdo con respecto al soporte ideológico que tenía la concepción batllista, es innegable que es este uno de los pocos ejemplos de estadismo dentro de América Latina. A pesar de que le plasma su apellido a la ideología, el batllismo no fue una política personalista, sino el resultado de una continuidad del gobierno del partido Colorado. Batlles solamente le añadió unos retoques (el típico ejemplo de una política pública incrementalista que defendía Lindblom). Así, la nacionalización de algunos recursos nacionales no fue vista como un fin, lo cual es el caso del General Perón, el General Velasco y el Presidente Chavez, sino como un medio para la construcción del estado que se visualizaba.

Costa Rica es un ejemplo de Tercera Vía desde una óptica completamente opuesta. Fue un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, encabezadas por Otilio Ulate, por un lado, y las fuerzas lideradas por José Figueres por el otro, el que delineó como serían la nueva sociedad y el nuevo estado costarricense. Los costarricenses le dieron un ejemplo al mundo al abolir su ejército en Diciembre de 1948 y también le dieron un ejemplo al continente al instaurar el régimen democrático más estable en toda la historia latinoamericana.

Estos ejemplos, si bien son totalmente opuestos y han recibido muchas críticas, el estado benefactor sobre el cual se apoyó el batllismo no funcionó y la democracia costarricense durante mucho tiempo fue una democracia bipartidista, la cual todavía está imbuida de corrupción, empero, son la muestra de que si es posible pensar en una alternativa de la Tercera Vía sin necesidad de caer en el nefasto populismo.

Para esto, es básicamente necesaria una visión de Estado a futuro y el soporte en unos valores específicos con los cuales se debe comprometer la sociedad en su conjunto. Aunque ambas son esenciales, la segunda condición es sine qua non. La pregunta fundamental es ¿como hacer para que la sociedad se comprometa con este tipo de valores para la creación de una sociedad a futuro? Esto ya será función de otro ensayo.

¿ES REALMENTE LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA LA SOLUCIÓN MÁGICA PARA LOS PROBLEMAS DEL CONTINENTE?

In Uncategorized on julio 6, 2009 at 7:32 pm

El siguiente es un discurso del Premio Nobel de la Paz y presidente de Costa Rica, estimadísimo Sr. Oscar Arias, en el marco de la V Cumbre de las Américas:

ALGO HICIMOS MAL

“Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros. No creo que eso sea del todo justo.

No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras universidades de ese país. No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres.

Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda… y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.

También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera con la Biblia en su mano dispuesto a construir “una Ciudad sobre una Colina”, una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos que llegaron a Estados Unidos.

Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur,  ;y hoy Singapur – en cuestión de 35 ó 40 años – es un país con $40.000 de ingreso anual por habitante. Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos.

¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 ó 10.

Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos.

En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15 ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados Unidos, es culpa nuestra.

En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un sistema de valores equivocado. Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo –en un planeta que tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día– y que gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados.

Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000 millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza; es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas.

Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los sesenta, setenta u ochenta. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo, lamentablemente, coincido con ellos. Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los “ismos” (¿cuál es el mejor? capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, socialcristianismo…), los asiáticos encontraron un “ismo” muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo. Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones” . Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que “la verdad es que enriquecerse es glorioso.” Y mientras los chinos hacen esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás.

 La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años. Viendo alrededor, queridos presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los 74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los cambios que tenemos que hacer.

Muchas gracias.

Oscar Arias”

Lo primero es que de cierta manera, es esperanzador saber que queda por lo menos un presidente dentro del continente con algo de sentido común: los problemas a América Latina no son por la completa culpa de los Estados Unidos, si bien no se pueden desconocer los abusos históricos estadounidenses con respecto al continente, también es importante resaltar que en la gran mayoría de los casos dichos abusos estuvieron respaldados por una clase nacional sobre la cual debería recaer gran parte de la responsabilidad. Así que la primera conclusión que se podría sacar es que los problemas de América Latina están debidos básicamente a una clase dirigente incapaz que no logró establecer políticas de estado que fueran sostenibles en el tiempo.

También el Presidente Arias se hace una gambeta espectacular cuando entiende que el problema es un problema que tiene sus raíces en la educación. Efectivamente fue la falta de Educación lo que impidió que América Latina se pudiera posicionar de manera privilegiada dentro del mercado internacional. Y actualmente todavía es ese el problema, y ello está relacionado precisamente con el hecho de que los países del Sudeste Asiático, los de Europa Oriental e incluso algunos países de África le hayan tomado la delantera a América Latina.

Ejemplos a nivel mundial hay varios, empezando por Irlanda, que hace 20 años estaba destrozada por el IRA y en una situación financiera complicada, y actualmente es uno de los países más prósperos de la Unión Europea. Y hace 20 años España era una economía bastante débil, y estaba invadida por los ataque de ETA, y, hasta antes de la crisis del año pasado, era una economía pujante. Pero seguramente estos ejemplos no sean convincentes ante el argumento acomplejado de “es que ellos son europeos” que se tiene dentro de este continente. El caso de los países del sudeste asiático puede demostrar entonces que si es posible alcanzar desarrollo en un lapso de tiempo relativamente corto. También se podrían mencionar lugares como los Emiratos Árabes Unidos: Dubai es actualmente una de las ciudades más desarrolladas del mundo, cuando hace 20 años, los EAU no hacían parte del mapa geopolítico mundial y la ciudad de El-Cairo, Egipto, es la ciudad más grande de África y va camino a ser la más grande del mundo.

Todos estos países lograron desarrollo y un nivel de vida alto para sus poblaciones. Ahora habría que preguntarse cual de ellos consiguió alcanzar dichos niveles por medio de:

a)      Una revolución encarnando un viejo símbolo político nacional

b)      Echar pestes contra los Estados Unidos o, por el contrario, creer que el mundo gira alrededor de los Estados Unidos (lo mismo da)

c)       Una política basada en el odio contra el que piensa diferente o, por el contrario, la implementación de una democracia participativa

d)      Un modelo de desarrollo económico nacional centrado en la exportación de mangos

La respuesta apropiada es:

e)      Ninguna de las anteriores

Resulta que dentro de las muchas cargas inútiles que llevan los países latinoamericanos, y sobre todo los estudiosos de las políticas latinoamericanas, se encuentra la de creer que el Estado es el único responsable de resolver los problemas de la sociedad. Y que el sistema político está diseñado con el objetivo de resolver dichos problemas.

Pero resulta que la dura realidad nos muestra lo contrario: el sistema político es simplemente el resultado de los valores sociales de la sociedad en la que está inmerso. Es que precisamente, dentro de los países democráticos (o los que pretenden serlo así sea solamente en el discurso) el sistema político está diseñado simplemente para concordar con los valores que la sociedad prefiere, y sin embargo, la sociedad latinoamericana tiene la impresión de que además está obligado a resolver todos los problemas que tales valores han generado.

Hay varios ejemplos de esto: la sociedad Argentina le tiene horror a la palabra “control”. Después de los nefastos hechos acaecidos en el país durante la década de los 70s – 80s, la sociedad argentina decidió hacer un viro total hacia el otro extremo, y pasar de un sistema con un control abusivo a un sistema sin ningún tipo de control. A ello se debe el alto número de sobornos, despilfarro de dinero e irresponsabilidad política de su sistema político. No existe un maestro que ejerza algún tipo de control sobre los niños, así como no existe ningún tipo de funcionario que realmente controle lo que hacen los demás funcionarios públicos. Cualquiera puede tirar un papel a la calle en cualquier parte, cualquiera se puede comportar como quiere, total no hay quien controle. Resultado: una economía totalmente inestable y un sistema político en donde todos los políticos hacen lo que quieren, cuando quieren y como quieren. No es de extrañar que un país que alguna vez tuvo al 80% de su población en la clase media hasta el año 1999 haya bajado ese número a 35% en la actualidad.

El caso Colombiano también es paradigmático, los colombianos tenemos fama de ser los mejores anfitriones, pero también el seno de su sociedad es completamente hostil. No es improbable que cualquier conflicto entre dos personas termine en agresiones e incluso el uso de armas de cualquier tipo.

Efectivamente, un país que valora la hostilidad, así como privilegia la vieja frase “a la visita se no se le muestra el mueble viejo”, solamente podía valorar un sistema político que favoreciera el uso de la fuerza para eliminar criminales con el ánimo de lograr atraer mayor inversión y turismo y como su única esperanza para terminar con una guerra que lo ha venido envolviendo desde hace 50 años, cuando este país ha estado sumido en enfrentamientos armados prácticamente toda su vida republicana.

Y el tema no es solamente del continente latinoamericano, los sistemas políticos europeos también están diseñados con base en los valores de la sociedad. La sociedad inglesa siempre ha valorado a la ciudadanía de acuerdo con una concepción del derecho de sangre que asiste a los lords y el derecho al merito que asiste a los sires. De esta forma el sistema político, al igual que la sociedad inglesa, está diseñado para satisfacer ese tipo de valoraciones, no es por tanto interés del Estado inglés mejorar las condiciones de vida de aquellos que se encuentran en la parte más baja del escalafón social (los inmigrantes), porque la sociedad tampoco le da valor a ello. Una democracia se basa en el sufragio de los ciudadanos y los ciudadanos elijen de acuerdo con los valores que les han inculcado.

Y esto se puede aplicar a todos los demás países, los sistemas políticos están moldeados de acuerdo con los valores de la sociedad que lo crea. Bajo esta perspectiva ¿es realmente la implantación de un sistema de democracia participativa la solución mágica para los problemas de América Latina? La respuesta en estos casos sería que no.

Probablemente los vicios políticos se adapten al nuevo sistema participativo y eso se ve claramente en los tibios intentos de participación que han implementado los gobiernos de Venezuela y Bolivia, así como el innovador concepto de referendo ilegal solamente valido en caso de una victoria, del Sr. Zelaya: la participación dependiente en su totalidad del estado de ánimo del mandatario populista.

Entonces si lo que se quiere es un verdadero cambio que lleve a un progreso de las naciones, el secreto tal vez no radique en el cambio del sistema político, sino en el cambio de la sociedad que lo soporta de tal manera que se creen ciudadanos más críticos hacia su realidad y sus sistemas políticos. ¿Pero como logramos cambiar a la sociedad? El excelentísimo doctor Oscar Arias ya dio la respuesta: por medio de la educación.

Pero eso ya es otro tema.

EL CONFLICTO EN HONDURAS: LA OEA PARA LAS DUCHAS

In Uncategorized on julio 6, 2009 at 3:35 pm

A pesar de la gran cantidad de entrevistas y análisis que han hecho los medios de comunicación, pareciera que entre los analistas y gobiernos de América Latina hay por fin un acuerdo: no patrocinar la salida forzada del país del presidente (¿o expresidente?) Manuel Zelaya.

Antes de empezar a tratar el tema en sí, es importante resaltar el efecto más importante que ha tenido esta crisis: es la primera vez en la historia reciente en donde todos los gobiernos de América entera expresan su acuerdo con algo. No lo pudo hacer el asunto del regreso de Cuba y tampoco lo pudo hacer el conflicto entre Colombia y Ecuador, pero ahora, este país centroamericano, estable hasta hace muy poco tiempo y sin mayor protagonismo dentro del escenario regional latinoamericano, ha logrado algo impensable dentro del continente: poner de acuerdo a todos los gobiernos, desde Canadá hasta Argentina.

Y es que en el tema no hay mucho que discutir, no tiene sentido tratar de defender una clara violación a los derechos humanos. Sin embargo, el papel que ha jugado la comunidad internacional, particularmente la OEA, tampoco ha estado a la altura del evento, y esto es precisamente porque no ha visto que este asunto se debe tratar dentro de dos dimensiones: una dimensión jurídica y otra dimensión política. Infortunadamente la OEA lleva pidiendo cambio desde hace muchos partidos. Y tanto el conflicto de Honduras como la crisis de 2008 entre Colombia y Ecuador han demostrado que el organismo no solo se ha llevado unas cuantas tarjetas amarillas sino que ya está jugando sin aire.

Es evidente que el orden mundial imperante en 1948 no es el mismo orden mundial que rige en la actualidad; el concepto del Estado como imperó en el siglo pasado entró en crisis, así como la concepción de las relaciones internacionales y actualmente vemos como el mundo se mueve a un ritmo mucho más acelerado que el ritmo que lleva América Latina: y sin embargo la OEA sigue operando con la misma lógica que tenía Fidel Castro cuando empuñó un sable en aquel aciago 9 de Abril de 1948. Actualmente los Estados no son los únicos actores válidos a considerar dentro del sistema internacional y la democracia ya no puede ser considerada válida de acuerdo con lo que piense el mandatario de turno. Contrario a lo piensan monigotes como Chavez, Uribe, Correa, Morales o la dinastía Kirchner, lo que hay en sus países NO es una democracia. El concepto de Democracia se vale no solamente de la facultad que tiene el pueblo para elegir a sus gobernantes sino también de la innegable cualidad de permitir un cambio de mandatario cada lapso limitado de tiempo, generalmente son cuatro o cinco años.

Sin embargo, el personaje que actualmente lidera la “defensa de la democracia y los pueblos en el continente” lleva casi 11 años enclaustrado en el poder. Su ubérrimo vecino ya va para su tercera reelección, el matacho que está en Ecuador no se queda atrás y ya barrió en su primera reelección, y Evito, Ortega y algunos mandatarios de las Antillas ya se aseguraron casi una década de gobierno para el futuro. Y ni que decir de la familia real Kirchner, que están en la Casa Rosada gobernando desde 2003 y ahí tienen para entretenerse hasta el 2011 (seguramente si en 2011 no se puede lanzar alguno de los hijos, se volverá a lanzar Nesticor). Claro, el Sr. Zelaya también quería su pedacito, por medio de una encuesta/referendo/plebiscito/consulta popular/sondeo de opinión, etc, etc., que supuestamente quería implementar.

Y en este punto uno se pregunta dos cosas: la primera es si existe alguna especie de ceguera dentro del electorado latinoamericano como para creerse el cuento de que los únicos que pueden seguir llevando a cabo las políticas nacionales de sus respectivos países son los personajes en cuestión. ¿No será posible que dentro de un país con millones de habitantes, pueda haber dos pelagatos que tengan las capacidades suficientes para seguir implementando efectivamente la Alianza País, la revolución bolivariana, la política de seguridad democrática, el cambio social o la campaña del “Yo si puedo”?

La segunda cosa que uno debería preguntarse es si este es el tipo de democracia que la OEA tan fervientemente debería defender ¿esto? ¿en serio?

Teniendo en cuenta este contexto ahora sí se debe resaltar: no hay discusión, estuvo mal, muy mal, haber sacado a un presidente, a un ciudadano de su casa, encañonado y sin vestirse, a primera hora de la mañana para meterlo dentro de un avión y sacarlo del país. Pero la OEA está reaccionando ante la situación bajo la suposición de que está pasando lo mismo que pasaba en el continente hace 20 años: es decir que los militares, bajo una visión totalmente marcada por la guerra fría, decidieron deponer al presidente electo y atrincherarse dentro del palacio presidencial e imponer una dictadura. Obviamente, si este hubiera sido el caso, estaríamos hablando de una dimensión totalmente política del asunto, pero ¡¡¡OH SORPRESA Señores de la OEA!!! No fue así.

Estaría bueno que alguien le avisara a la OEA, que los 60’s pasaron hace rato. Ya nadie baila twist en las discotecas, no se usan peinados abombados, las minifaldas son demasiado mojigatas y los militares que irrumpieron en la casa del Presidente Zelaya no estaban buscando imponer un sistema que protegiera al país del comunismo. El Sr. Manuel Zelaya fue sacado de su casa por mandato de una orden judicial, y fue sucedido por el presidente del congreso, de acuerdo con las disposiciones de la Constitución hondureña, la cual establece que al presidente lo sucedería el vicepresidente y, en ausencia de este, lo sucedería el presidente del Congreso, que fue exactamente lo que pasó. Y todo esto es precisamente lo que le añade la dimensión jurídica al asunto que la OEA no quiere ver.

Evidentemente, la que debería llevar la batuta en este asunto, así como quien debe llevar la batuta en el caso de la crisis Colombo-Ecuatoriana, es la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien precisamente ha brillado por su ausencia. La CIDH parece estar sentada en el banco, cuando en realidad debería estar armando el juego.

No soy un jurista, por ende mis conocimientos en derecho son limitados, sin embargo, la Convención Interamericana de Derechos Humanos, la cual es una convención con la cual todos los países se comprometieron, establece que las legislaciones de los países deben cumplir con tres principios fundamentales: el principio de legalidad, el principio de magnitud de la pena (Artículo 9) y el principio de finalidad del estado (artículo 7). Para este caso, nos interesa el principio de Magnitud de la Pena, el cual establece que no se puede establecer una pena mayor a la pena proporcional al delito cometido. Evidentemente el Sr. Zelaya cometió un delito al intentar imponer una innovadora y visionaria consulta popular, la cual era referendo si ganaba, pero era encuesta si perdía, en contra del dictamen de la ley, pero semejante delito no ameritaba la echada del país a primera hora de la mañana y en condiciones tan denigrantes. Además también vale la pena resaltar el numeral 5 del artículo 22 de la misma convención que reza lo siguiente: “Nadie puede ser expulsado del territorio del Estado del cual es nacional, ni ser privado del derecho a ingresar en el mismo.”

Entonces no hay duda, lo que hizo la institucionalidad hondureña estuvo mal. Pero no es la OEA la que debe reaccionar ante lo que sucedió, es la CIDH la que debe ponderar estos hechos y emitir un concepto sobre la legalidad del hecho. Esta es precisamente la dimensión jurídica de todo este asunto.

La dimensión política, que es el tema en el cual el Sr. Insulza no ha ahondado por andar haciendo de juez en donde no lo han llamado, pasa por otro lado, y es precisamente la gestión para asegurarse que este tipo de eventos no vuelvan a suceder en el continente, porque infortunadamente esto sienta un precedente, el cual, de acuerdo a los resultados de esta experiencia, puede amenazar con repetirse en otros países, y no queremos más viajes de presidentes trasnochados por los países vecinos.

Y es que el panorama no es nada alentador. Infortunadamente, el contexto geopolítico de la región permite suponer que esta puede ser solo la punta del iceberg. Actualmente la región adolece de un referente y un líder, el único que puede cumplir con tal papel (Brasil) ha mantenido un silencio que obedece a sus pretensiones de presentarse en solo ante el escenario internacional. El modelo brasilero además es bastante sólido y cuenta con la voluntad política suficiente para la conformación de un bloque sólido en la región. Infortunadamente Brasil no quiere hacer parte del equipo, y ante esa ausencia, y dejando a un lado la discusión ideológica, el gobierno venezolano, y en menor medida el gobierno de Cuba, han intentando enarbolar las banderas de una unión latinoamericana, con dos fallas importantes:

1. No cuentan con los recursos suficientes para sostener su liderazgo a nivel de toda la región, y tampoco tienen un modelo de desarrollo claro. Más peligroso aún es el hecho de que el modelo está apoyándose cada vez más en la generación del odio entre los gobernados, ya sea hacia los extranjeros (llámese estadounidenses o europeos, o cualquier país que esté en contra de dicho modelo), o hacia las personas que no estén de acuerdo con el gobierno. Este modelo prácticamente se resume en una particular mezcla de políticas populistas, discursos setenteros de revolución social y en echarle la culpa a EEUU cuando las cosas salen mal; y es impresionante como todo siempre termina siendo culpa de EEUU de alguna forma u otra. Curioso que ahora, el Sr. Zelaya esté pidiendo la presencia de EEUU para garantizar su regreso a Honduras, es como si EEUU fuera como una especie de padre benévolo al que se le puede echar la culpa de todos los males pero que tiene que ayudar de cualquier manera posible cuando se necesite;

2. Están condicionando terminantemente esa conformación del bloque regional a una imposición de su modelo político dentro de los países miembros, lo cual es un imposible. Sin mencionar que están jugando sucio interfiriendo en las elecciones de los demás países para asegurarse el apoyo y se lanzan a agredir verbalmente a aquellos que no los siguen. No hace falta preguntarse si la reacción tan aireada de todos los personajes del ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) habría sido la misma si el presidente depuesto hubiera sido de un país contrario a su ideología y la institucionalidad que lo depuso fuera afín a la ideología bolivariana. Y es precisamente esta generación de odio lo que está llevando a que, por segunda vez en dos años, un país “bolivariano” entre en crisis política. Ya la crisis de Bolivia en 2008 fue la primera amonestación y ahora el tema de Honduras demuestra que la imposición del “Bolivarianismo” en la región se ha encontrado con una oposición cada vez más férrea lo cual ha convertido a América Latina en un barril de pólvora. Y la falta de gestión de la OEA para hacer respetar una democracia verdadera dentro de los países latinoamericanos va a terminar resultando en que la situación política de América Latina se le salga de las manos, lo cual no parece estar muy lejos.

Hay una última anotación que valdría la pena hacer, y es enviar un saludo de respeto y admiración hacia la institucionalidad hondureña. Honduras le está dando un ejemplo a América Latina de progreso institucional y desarrollo político y jurídico único, que la región debería emular. Es increíble como han hecho prevalecer su institucionalidad y sus leyes por encima de la política tradicional y no la han sometido a los intereses politiqueros a los que está sometida en todos los demás países del continente. Hasta donde he podido entender, la democracia hondureña ha sido la única que se ha mantenido estable sin importar quien se mantiene en el poder. No se pretende defender la radical constitucionalidad hondureña la cual de hecho estipula que se puede perder la calidad de ciudadano al apoyar la reelección (Artículo 42) y que impiden reformar el artículo de reelección (artículo 373), pero si se pretende destacar la solidez de las instituciones para defender su ley, aún así sus disposiciones legales puedan estar sometidas a polémica. Infortunadamente, llegaron al punto de defender la constitución por medios inconstitucionales y eso no se debe aceptar.

El hecho de que haya sido la institucionalidad entera la que le hizo saber a un presidente que ni siquiera él estaba por encima de la ley, y que mostró la intención de hacer respetar sus dictámenes constitucionales evidencia un desarrollo institucional y de un estado de derecho excesivamente avanzado y además el hecho de que hayan demostrado una determinación de hacer valer esa institucionalidad aún así reciba amenazas de una obsoleta OEA y una Europa poco interesada en informarse sobre el asunto, hace que hoy me quite el sombrero ante el inigualable estado hondureño.

¿ES POSIBLE EL DESARME NUCLEAR?

In Uncategorized on julio 6, 2009 at 3:10 pm

Siempre que se reúnen los presidentes de Estados Unidos y Rusia, tiendo a viajar a las épocas de la guerra fría, en donde estas reuniones implicaban la posibilidad de una guerra nuclear. Actualmente esas épocas han pasado y hacen parte de la historia (aunque los rusos se niegan a resignarse). Aún así, estas reuniones generan algún tipo de sentimientos de esperanza. Máxime cuando se va a tratar el tema del desarme nuclear.

Los cantantes y poetas empiezan a soñar con un mundo sin armas y los pacifistas vemos una luz para que nuestra existencia deje de depender de un botón rojo. Evidentemente, la reunión entre el presidente Obama y el primer ministro Medevedev tuvo como foco central los esfuerzos por la reducción del arsenal nuclear ¿Pero es realmente posible un mundo sin armas nucleares?

Desde el momento en que Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, el mundo se encontró con una forma de destrucción masiva totalmente inconcebible. Y desde que el secreto cayó en manos de la URSS, el tema se ha convertido en un asunto completamente espinoso. Actualmente el poder nuclear está repartido entre las siguientes naciones: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Israel, Pakistan, Corea del Norte e Irán. Así que actualmente una iniciativa de desarme nuclear total implicaría mucho más que una simple reunión entre los Estados Unidos y Rusia.

Herman Kahn es conocido por ser el futurólogo más conocido sobre la teoría del conflicto nuclear. Kahn aplicaba la famosa teoría de juegos a las probabilidades del uso de un arma nuclear por parte de alguna de las naciones que posea semejante tecnología.

Siguiendo este orden de ideas, las armas nucleares se convierten en una especie de “papa caliente”. Evidentemente poseer un arma nuclear le da una posición privilegiada a un país, pero no puede utilizarla sin recurrir en unos costos políticos muy altos. Máxime si el país es un país democrático. En pocas palabras, Estados Unidos tiene un gran poder en la medida en que tiene un gran arsenal nuclear pero la probabilidad de que agreda a algún adversario por medio del uso de dichas armas es bastante reducida. Probablemente el gobierno que las utilice no dure mucho en el poder.

Lo infortunado de este asunto es que este no es el caso de Corea del Norte, como tampoco es el caso de Rusia. Lo único que podemos anticipar es que Estados Unidos no va a ser el primero en agredir a otro país con un misil nuclear. No podemos hacer la misma aseveración de países como Irán, Corea del Norte o Pakistán, si Karachi llegara a caer en manos de los rebeldes Taliban.

Volviendo entonces a Herman Kahn, la posibilidad de que una nación utilice armas nucleares es demasiado impensable y los costos de tal decisión serían demasiado altos incluso si no se estuviera en una democracia. Además del costo político, el uso de una nación de su arsenal nuclear, inmediatamente le da derecho al agredido a responder de la misma manera. El caso de los misiles Condor en Argentina permite ilustrar claramente este hecho.

Los misiles Condor fueron una serie de misiles nucleares de largo alcance que Argentina inició durante el periodo de la dictadura y se desarrolló durante el gobierno de Raúl Alfonsín en la década de los 80’s. Estos misiles fueron construidos con tecnología y apoyo egipcio. En una época en donde la Guerra Fría todavía estaba latente, Estados Unidos vio con gran preocupación el intercambio de tecnología nuclear entre Egipto y Argentina. Evidentemente el coloso del Norte no podía permitirse que otro país del hemisferio desarrollara tecnología nuclear, y empezó a ejercer presión diplomática para que Argentina terminara con su carrera nuclear con la mayor rapidez posible. El país norteamericano vio sus esfuerzos recompensados con la subida al poder de Carlos Saúl Menem, con quien se lograron acuerdos para que en principio se vendieran los mísiles a Irán, pero obviamente los Estados Unidos no gustaban mucho del comprador y finalmente España terminó apropiándose de los misiles.

Evidentemente, en primera instancia se podría considerar el asunto como otro ejemplo de los esfuerzos de Estados Unidos por impedir el desarrollo de un país de América Latina, pero, con el debido respeto a los soldados y nacionalistas argentinos, si se mira con cuidado a la luz de Kahn, la posesión de esos misiles le habría significado a la Argentina unos costos muchos más altos de los que el débil país del sur podría soportar.

Hagamos el hipotético ejercicio de suponer que los misiles hayan sido construidos y Argentina obtiene un arsenal nuclear. Esto habría tenido dos consecuencias nefastas: en primera instancia, el hecho de que hubiera un país con arsenal nuclear en la región en esos tiempos de turbulencia geopolítica habría llevado a una carrera nuclear entre los países de la región. Evidentemente Chile y Brasil no se habrían quedado con los brazos cruzados viendo como su vecino se equipaba con las armas más poderosas del mundo. Esta situación le habría dado a la Argentina una situación privilegiada dentro del escenario regional lo que eventualmente habría obligado a sus vecinos a armarse también con arsenal nuclear so pena de encontrarse en una situación inferior al momento de negociar intereses nacionales con el país del argento. Y en el caso hipotético de que Chile se hubiera armado con arsenal nuclear en la década de los ochenta habría obligado a Perú y a Bolivia, en el mejor de los casos, a mirar el tema con mucha preocupación. En síntesis la primera consecuencia nefasta que habría tenido la inauguración de los misiles Condor, habría sido una carrera nuclear en la región, ante lo cual las relaciones entre los países de América Latina hoy serían muy distintas.

La segunda consecuencia nefasta del montaje de los mísiles Condor es de índole interna. Evidentemente la Argentina argumentó que los misiles tenían una finalidad meramente defensiva. Pero no basta mirar muy lejos para ver cual era el concepto de defensa que manejaba y aún maneja la nación argentina de aquella época. Argentina estaba resolviendo sus problemas fronterizos con Chile, pero no era un asunto que ameritara el uso de armas nucleares, y la relación con Uruguay siempre ha sido (por lo menos lo fue hasta el asunto de las pasteras) muy estrecha. Con Brasil se llevaba una buena relación y la entrada masiva de bolivianos al país todavía no había empezado. ¿Entonces para que necesitaba la Argentina una defensa nuclear?

El tema que siempre ha calado profundamente dentro de la nación argentina tiene nombre propio: Malvinas. La perdida de una isla que siempre consideraron suya en una guerra que aparentemente pudieron haber ganado, es la herida más grande que tiene la nación argentina. Evidentemente el factor Malvinas era el determinante para el montaje de los misiles Condor. Y el concepto de defensa en esos términos adquiría una connotación muy relativa. Muchos argumentan que Argentina estaría en una situación distinta con respecto a Malvinas de haber estado armados con los misiles Condor. Aunque siempre fue un hecho altamente improbable, el eventual uso de un misil nuclear sobre Malvinas, habría dado la excusa a Inglaterra para responder de la misma manera. Considerando el hecho de que Malvinas se encuentra en cercanías del territorio continental argentino, los costos de un eventual conflicto nuclear en Malvinas habrían resultado catastróficos para la Argentina en todos los aspectos posibles, mientras que la lejanía de Inglaterra con respecto a las islas le habría permitido salir un poco mejor parada.

Actualmente en América Latina solamente Brasil tiene poder nuclear dentro de su ejército: recientemente adquirió tres submarinos nucleares del ejército francés que le permiten tener una situación de superioridad con respecto a los demás ejércitos de la región. La única razón por la cual esto no ha degenerado en una carrera nuclear regional es básicamente porque ningún vecino ve a Brasil como una amenaza, y esto se debe particularmente a dos razones:

  1. Aún sin el arsenal nuclear, Brasil ya era el ejército más poderoso del continente. Igual si Brasil se enfrentara con cualquiera de sus vecinos, habría una escasa posibilidad de que saliera derrotado, y se necesitaría de una vasta inversión y una estrategia de largo plazo de cualquiera de los otros países para igualar el poder del ejército brasilero, así que el asunto podría reducirse a la analogía de jugar un partido de baloncesto con los Globettroters, o contra el Dream Team: mejor ni nos molestamos en salir al saque inicial.
  2. Brasil no es un país problemático dentro de la región. Una de las características de la política exterior brasilera es que siempre ha tratado a sus vecinos de manera amistosa. Con excepción de la llamada a su embajador por el penoso incidente con el gobierno del Ecuador y la empresa Odebrecht en Octubre de 2008, el gobierno brasilero no ha registrado ningún incidente mayor dentro de las relaciones con sus vecinos. Distinto sería que países como Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, El Salvador o Chile desarrollaran tecnología nuclear o adquirieran armas nucleares.

Entonces ¿es posible vivir en un mundo sin armas nucleares? Difícilmente. El problema del desarme es que implicaría que todos los países que actualmente tienen armas nucleares de hecho confíen en sus contrapartes y se desarmen todos al tiempo. Adicionalmente solamente se podría confiar en la palabra de honor de cada una de las partes considerando varios agravantes: no habría forma de verificar si todos los países están cumpliendo con su promesa (el caso del Irak de George W. Bush demostró que no es posible saber a ciencia cierta si un país tiene armas nucleares o no, los inspectores se demoraron una cantidad de tiempo y las fotos truncadas de Colin Powell le permitieron al gobierno seguir engañando al mundo entero por un tiempo corto). Por el otro lado habría que considerar que la información sobre desarrollo nuclear hace mucho que dejó de ser información privilegiada. Actualmente cualquier experto puede acceder a ella y volverla a restringir no es muy factible. Entonces suponiendo que todos los países pudieran ponerse de acuerdo en el desarme nuclear, el escenario que ello representaría sería altamente peligroso: si todos los países acabaran con su arsenal nuclear, el hecho de que un solo país desarrolle nuevamente una sola arma nuclear, lo pondría en una situación de completo poder sobre las demás naciones. En fin, la paradoja de Kahn es clara, las naciones se arman con dispositivos nucleares como estrategia para prevenir un ataque nuclear.

Y todo esto se tiene que hacer considerando el hecho de que el concepto de ADM (Armas de Destrucción Masiva) no solamente incluye a las armas nucleares sino que también incluyen a las armas biológicas y químicas. El panorama visto desde un punto tan realista parece sumamente desalentador: en el futuro el arsenal nuclear mundial tenderá a aumentar. Probablemente Estados Unidos y Rusia cumplan con el tratado firmado por Obama y Medvedev, pero Irán, Corea del Norte y Pakistán no hicieron parte del mismo.

¿Hay algo que se pueda hacer para cambiar este pobre destino? Afortunadamente sí, pero implicaría una renuncia a algunos de los valores que los países Judeo-Cristianos siempre han considerado sagrados y no va a venir de un estado o poderoso estadista, sino de la acción de nosotros y más específicamente, de nuestros hijos…